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viernes, 22 de agosto de 2014


Testigo de cargo

Fuente IDL Reporteros
21 de agosto de 2014
Escribe Gustavo Gorriti
Publicada en la edición 2348 de la revista ‘Caretas’

En el periodismo de investigación, nada reemplaza a una verdad revelada. Pero hay ocasiones en las que la verdad recordada tiene casi la fuerza de lo nuevo sin la carga de sus incertidumbres.

Hace poco me encontré con un político que en el pasado dirigió una comisión investigadora importante. Hablamos sobre cómo el tiempo, pese a ser relativamente corto, erosionó la entusiasta indignación del dos mil y el 2001, con la que la mayoría de peruanos respaldó la tarea de investigar la corrupción del fujimorato y limpiar la vida pública.

Además, y quizá eso sea lo más importante, el tiempo, ayudado por distorsionadores de diversa gama, ha desvaído el perfil de los hechos hasta casi borrarlos; los ha sepultado en archivos sin número ni dirección precisos para que el olvido haga lo suyo y los reencauches de reputaciones también.

El político de ayer me habló sobre algunos de esos hechos que tendrían importancia hoy. Hurgó entre sus papeles y encontró un casete VHS que, pensó, tenía lo que buscaba. Me la dio y yo la llevé a un lugar donde pudieron transferirla desde la cinta analógica infestada de hongos a la limpieza digital.

No era lo pensado, pero fue igual un redescubrimiento. La videograbación tuvo lugar en la Base Naval, en diciembre de 2001, y recogió en voz e imagen las elocuentes confesiones de Vladimiro Montesinos en una larga entrevista con la subcomisión investigadora que presidía el congresista Daniel Estrada.

No había pasado mucho tiempo desde la confusa captura de Montesinos en Venezuela y su entrega al Perú. Había salvado la vida –que llegó a estar en riesgo– en el tránsito de fugitivo a preso y viendo en esos meses cómo antiguos compañeros de fechorías buscaban limpiarse convirtiéndolo en el demiurgo siniestro de todos los crímenes y los robos de esos años, tomó entonces, como es evidente, la decisión de reconocer una parte de sus delitos y revelar los de buena parte de sus cómplices.

Ya lo había hecho antes en una declaración memorable ante el juez Saúl Peña Farfán el 13 de julio de 2001. Las revelaciones en esa diligencia instructiva impresionaron tanto a Estrada y sus otros dos colegas de la subcomisión (Luis Heysen Zegarra y Emma Vargas de Benavides), que decidieron incluirlas íntegramente en su informe.
"Montesinos tomó entonces, como es evidente, la decisión de reconocer una parte de sus delitos y revelar los de sus cómplices".
Cuando Daniel Estrada abrió esa sesión en la Base Naval le quedaba poco más de un año de vida. El ilustre Quosquoruna, como lo llamaron en su tierra, murió en marzo de 2003. Pero en los últimos días del 2001, su sobresaliente desempeño en la subcomisión y su inteligente conducción del interrogatorio puede haber sido una de las razones que estimuló la elocuencia (por momentos hasta locuaz) de Montesinos.

Tanto habló ese día el ex (?) jefe de espías, disfrutando por momentos claramente del diálogo con Estrada, que hubo luego por lo menos un intento en el Congreso por evitar la propalación del vídeo. Estrada lo enfrentó con un discurso de fuerte expresión y gramática impecable ante la prensa y el público para, acto seguido, dar a conocer el vídeo.

Fue un momento breve, de mucho interés y gran promesa, que pronto se eclipsó.

Volver a ver el vídeo ahora, casi 13 años después de su primera trasmisión, provoca un sentimiento extraño. De un lado la fascinación por la Historia que al redescubrir, revela tanto; y por el otro una sensación poderosa de actualidad que no pareciera corresponder a los años que han pasado.

¿Por qué? Porque buen número de los protagonistas de ese informe son ahora parte de la actualidad. El reencauche de algunos parece haber incluido el punto de oro, que aunque sea más falso que un billete de trece soles, parece que en esta época resulta suficiente para muchos.

Ahí están casi todos los bribones y los briboncetes que infectaron la vida nacional el años dos mil, listos para repetir el plato. Por lo menos un tránsfuga va como candidato regional. Y el resto ya tiene sueños húmedos con las bandas y fajines del 2016. Aunque a la mayoría, de paso, no le ha ido nada mal estos años, en los que la mediocridad, la hipocresía y poca honestidad de los líderes que produjo nuestra democracia, les ayudó a camuflarse, a ocultar los crímenes de ayer con las miserias de hoy.

En ese contexto, que tenga la palabra el Vladimiro Montesinos de julio-diciembre de 2001, cuya precaria convivencia con la sinceridad tuvo el foro preciso en la subcomisión que presidió Daniel Estrada. A continuación, algunos adelantos de lo que dice:

Fujimori sabía todo.– “… el señor Fujimori lo ha dicho en 20 mil discursos, que él mandaba en la Nación, que en el Estado no se movía un alfiler si no sabía él; y lo dijo incluso en la ceremonia cuando las Fuerzas Armadas le hacen un reconocimiento anticipado antes que el Jurado [de Elecciones] lo reconozca y en el Complejo se hace una ceremonia, él dice en el discurso: ustedes están subordinados, yo soy el que manda en la nación,… está diciendo públicamente que él mandaba y si él mandaba los que estábamos bajo sus órdenes éramos ejecutantes de sus órdenes”.

Martha Chávez y la rendición de cuentas.- “… ahí hay un hecho importante, señor, … la personera de la alianza Perú 2000 es la señora Martha Chávez de Cossío.[…] treinta días después de concluido el proceso electoral, hay que hacer una rendición de cuentas. […] ella presenta una solicitud [sic] indicando que la alianza Perú 2000 gastó casi 5 millones y medio de dólares, cinco cuatrocientos. Entonces, la pregunta que fluye, señor presidente: ¿quién le entregó ese dinero? Yo le entregué el dinero. […] Los donantes… nunca donaron un solo dólar. Son documentos simulados, dolosos. Esos dineros salieron de los fondos asignados al Servicio de Inteligencia Nacional por orden del presidente Fujimori. La señora Martha Chávez sabía que esos fondos eran pagados por los dineros del Servicio de Inteligencia Nacional, derivados del ministerio de Defensa, del ministerio del Interior. Si ustedes agarran y llaman al señor de Leche Gloria y le digan [sic], señor, ¿usted entregó 500 mil dólares, a quién le entregó, dónde le entregó, le entregó en efectivo, en cheque? ¿cómo fue la entrega, usted de dónde sacó el dinero?… le estoy dando los elementos, le estoy dando los … medios de prueba para que ustedes esos indicios los conviertan después en pruebas”.
En los próximos días, el testigo de cargo de diciembre de 2001, Vladimiro Montesinos, terminará de declarar esa memorable y muy actual manifestación en IDL-Reporteros.

lunes, 10 de junio de 2013


La Derrota del Círculo Militar


Original de Revista Velaverde
10 de junio de 2013
Escribe  juan Carlos Tafur

“EL CÍRCULO MILITAR QUE QUIERE CAPTURAR A OLLANTA HUMALA BUSCA, PRECISAMENTE, LA ATMÓSFERA DE IMPUNIDAD PORQUE CREE QUE ASÍ SE PUEDE MOVER MÁS EFICIENTEMENTE. EN ESA PERSPECTIVA, EL INDULTO A FUJIMORI ERA SOLO UN PRETEXTO PARA SEGUIR AUMENTANDO SU PODER. LOS DEMÓCRATAS DEBEN CELEBRAR, POR ELLO, SU DERROTA”.

Hay que saludar que el ala civil democrática del actual régimen se haya podido imponer al sec­tor militar autoritario. El tema del indulto a Fujimori era el último terreno de batalla entre los dos en­tornos que rodean al presidente Ollanta Humala, quien de por sí se debate permanentemente entre la querencia por su institución matriz y el grupo que, nombres más nombres menos, lo condujo al triunfo electoral.

Era un secreto a voces que diversos portavoces del ala castrense propendían al indulto y que sostenían, inclu­sive, reuniones fluidas con allegados a Fujimori. En el fondo, eran conscientes de que dar ese paso hubiese su­puesto una ruptura frontal de Palacio con el grupo civil al que ellos se enfrentan encarnizadamente. Y sabían que ello hubiese conducido a Humala a una alianza inevita­ble con la derecha fujimorista, un pacto que iba a ir más allá de la decisión puntual respecto de la carcelería del exmandatario.

Este sector quería que Humala estableciese un pacto con el fujimorismo para que, a cambio del indulto, pu­diese gozar de un respaldo político inmenso, merced al cual hoy estaría allanado el camino a la pretensión de elegir a Nadine Heredia el 2016 y hoy mismo ya esta­ría cocinada la inhabilitación de Alan García (¿o alguien cree que el fujimorismo se habría hecho pucheros en contribuir a ello si liberaban a su líder?). Humala no solo ha tomado, pues, una decisión respecto al indulto. Son varios los temas que parecen haberse definido esta sema­na. Felizmente esta vez el presidente ha ido en el sentido correcto.

Lo estaban conduciendo al abismo. Si Ollanta Humala hubiese cedido a la presión política y ciudadana que pro­ponía el indulto injustificado de Alberto Fujimori –por­que hay que reconocer que la mayoría lo avalaba–, lejos de tranquilizar al país y consolidar el extraordinario proceso social, económico e institucional que la sociedad peruana transita, lo hubiera hecho estallar por los aires. Humala hubiese roto el consenso precario, pero consenso al fin y al cabo, que el país disfruta.

Es doloroso, sin duda, que un presidente que contri­buyó decisivamente a que las dos grandes calamidades que nos amenazaban en los 90 –el terrorismo y el caos económico– fueran superadas, esté hoy encarcelado, pero eso no es un atenuante. Por el contrario, será un agravante en el juicio histórico que deberá hacerse de esa década (si el modelo se ha logrado preservar, ha sido a pesar de un ánimo social adverso surgido, en gran medi­da, de la herencia nefasta que nos legó Fujimori al haber roto la institucionalidad democrática y haberse zurrado en las cautelas mínimas de la moral pública).

En los últimos meses la sombra militar alrededor de Palacio avanzaba a paso triunfal. Basta revisar la separa­ta de normas legales del diario oficial para darse cuenta que ganaba poder sin freno. La cada vez más precaria presencia del premier Juan Jiménez era el mejor síntoma de ello. Hasta hace unas semanas era casi un holograma. Todo eso ha cambiado o, al menos, ha sido puesto entre paréntesis, no se sabe por cuánto tiempo. Al trabajo político rea­lizado especialmente por el propio Jiménez y el ministro de Defen­sa, Pedro Cateriano, se debe en cierta medida que el presidente Hu­mala haya detenido la espiral militarista.

Mal que bien, la cárcel de Fujimori constituye un recuer­do permanente a nues­tros gobernantes de que hay cosas que no se pueden hacer y que el poder es efímero y se evapora más pronto que tarde. El círculo militar que quiere cap­turar a Ollanta Humala busca, precisamente, la atmósfera de impunidad porque cree que así se puede mover más eficientemente. En esa perspectiva, el indulto a Fujimori era solo un pretexto para seguir aumentando su poder. Los demócratas de­ben celebrar, por ello, su derrota.
JUAN CARLOS TAFUR

viernes, 23 de noviembre de 2012


El Crimen y la Amnesia


20 de noviembre de 2012
Fuente El Correo de Salem
Escrito por Eduardo González Viaña


En la mitología grecorromana, se supone la existencia del Lethes, el río del olvido. Quienes lo atraviesen, pierden la memoria.
Durante su campaña en España, los romanos lo identificaron con el río Lima. Por ello, en plena guerra, los soldados se negaron a cruzarlo. Por fortuna y para hacer frente al terror de sus subordinados, el centurión Décimo Junio Bruto pasó a nado hasta la otra orilla, y desde allí comenzó a llamar a los soldados, uno a uno, por sus nombres.
Dos acontecimientos políticos podrían hacernos suponer que los peruanos ya hemos perdido la memoria, y nada hay que pueda librarnos de la incurable amnesia.
Ellos son: primero, la noticia de que la Comisión de Gracias Presidenciales del Ministerio de Justicia ha admitido a trámite la solución de indulto presentada por los hijos de Alberto Fujimori a favor del ex dictador. En mérito de su próxima liberación, ya han aparecido en Lima carteles con el rostro del reo y la consigna “Fujimori, presidente 2016”.
La otra manifestación de amnesia son los ajetreos gubernamentales y legislativos para aprobar una llamada “Ley del Negacionismo”. En redundancia con la norma que prohíbe la apología del terrorismo, esta ley está destinada supuestamente a censurar y condenar cualquier expresión oral o escrita que justifique las acciones de los subversivos.
La ley del negacionismo que se cocina ahora no se limita a repetir con demasía la anterior disposición fujimorista. La enriquece. Ahora también será penado “menospreciar, hostilizar u ofender gravemente a un colectivo social.” Esos supuestos subjetivos servirán para impedir cualquier alusión a las decenas de miles de víctimas que sufrieron tortura o muerte por parte de los agentes del estado sin estar involucradas en absoluto con el accionar subversivo.
La ley del negacionismo servirá para justificar un “gobierno duro y fuerte.” Vale decir, para organizar legalmente la censura.
Las obras de César Vallejo, Ciro Alegría, José María Arguedas, Alejandro Romualdo e incluso las de nuestro premio Nobel Mario Vargas Llosa podrían ser “cuidadosamente analizadas” para mutilar o impedir la de edición de todo aquello que “ofenda gravemente a un colectivo social.” El periodista tendrá que temer la reacción del censor que lee por detrás de sus hombros, o del sargento que estudiará con lupa las posibles ofensas.
Los dos acontecimientos políticos, la excarcelación de Fujimori y la ley del Negacionismo parten de un supuesto: que nos hemos olvidado por completo de la sangre vertida en los Andes en una espantosa y étnica guerra sucia cuyas víctimas fueron principalmente quienes no podían defenderse, los ancianos, las mujeres, los hombres y los niños de las aldeas serranas.
Como lo dijo el fiscal Avelino Guillén: ” De forma paralela y simultánea, existía una estrategia clandestina, que era una guerra sucia, que consistía en la eliminación extrajudicial de presuntos subversivos. Los ejecutores de esa guerra sucia, todos, han reconocido que ellos eran un grupo de aniquilamiento de ejecución. Ellos ubicaban, capturaban y eliminaban. Ellos nunca tuvieron un solo detenido.”
Son las víctimas innombrables. Nosotros debemos ponerles rostro.
Me apresuro a citar al poeta español Rafael Alberti, antes de que su lectura quede prohibida en el Perú: “Si los condenas a muerte. Si los matas, ellos serán los seis clavos de tu caja. Mueran o no tú estás ya muerto, muerto ya, en la tapa de tu caja hay seis clavos”.
Cuando se pierde la memoria se pierde el futuro. No al encarcelamiento. No al negacionismo. No crucemos el río del olvido.

miércoles, 14 de noviembre de 2012


Contra la Amnesia Selectiva

08 de noviembre de 2012
Fuente El Blog de Gonzalo Gamio

Escribe Gonzalo Gamio Gehri

El embajador del Perú en Argentina, Nicolás Lynch, acaba de renunciar a su cargo por haber recibido una carta de miembros de MOVADEF, el actual brazo “político” de la organización terrorista Sendero Luminoso. El error cometido ha sido grave y Lynch ha tenido que dejar el cargo. Es cierto que Lynch ha escrito contra Sendero y contra la extrema izquierda instalada en las organizaciones del sector educación, pero ello no anula las razones que ponen de manifiesto su error. La cobertura mediática de este incidente ha sido (literalmente)  extraordinaria. Sin embargo, más allá del escándalo suscitado, la cuestión principal, que las pretensiones de MOVADEF son inaceptables en el nivel político y en el legal – la amnistía que solicitan resulta inadmisible en la perspectiva de la legislación en materia de derechos humanos, pues atenta contra la justicia más elemental – sigue sin ser examinada y discutida con rigor. Y lo mismo puede decirse de su aspiración a incorporarse al ejercicio de la política sin haber abandonado la matriz violentista e integrista de su ideología maoísta. No puede intervenir en la vida política quien no respeta las libertades y los derechos ciudadanos, y considera que el uso de la fuerza constituye un método “legítimo” para hacerse del poder.

Estas circunstancias críticas no se resolverán explotando políticamente estos errores o estigmatizando ideológicamente al ex embajador. No se puede derrotar al MOVADEF si no se libra una batalla política basada en la recuperación de la memoria de los crímenes de Sendero Luminoso. Allí están las evidencias, los testimonios. El Informe Final de la CVR y otras investigaciones han documentado rigurosamente estos hechos. Se trata de una lucha contra la impunidad y contra la amnesia. Resulta lamentable constatar que muchos seguidores de este grupo prosenderista son jóvenes que no tienen conocimiento de lo que vivimos en el país en los años del conflicto (o lo tienen, pero no quieren enfrentar lo sucedido, por interés o desidia).

Los argumentos contra MOVADEF son los mismos argumentos que pueden esgrimirse en contra el pedido de indulto de Fujimori. Se trata de combatir la amnesia ética y política que en ambos casos se pretende imponer a través de la amnistía y del indulto. Tanto los adeptos de Guzmán como los fujimoristas confunden deliberadamente la "reconciliación" con la búsqueda de silencio e impunidad, En este punto coinciden plenamente: no olvidemos que el MOVADEF nace como producto de las negociaciones de Guzmán y Montesinos, con la anuencia de Fujimori. Ambos grupos están interesados en minar las políticas de memoria y reparación. Ambos grupos pretenden usar las reglas y los espacios propios de la democracia para beneficiar a sus líderes y ganar posiciones en nuestro precario escenario político.  Cada uno promueve una lectura autoritaria de la vida pública y basa su propia actividad colectiva en el culto a la personalidad del líder.

 En cuanto al  caso del fujimorismo, resulta claro que la legislación internacional rechaza el indulto como figura legal cuando se trata de delitos contra los derechos humanos. Tampoco procede la figura del indulto humanitario, dado que Fujimori no padece una enfermedad que atraviesa su fase terminal. Su centro de reclusión ad hoc le asegura privilegios – visitas ilimitadas, asistencia médica permanente, diversos ambientes, y un largo etcétera – que difícilmente agravan su situación (la sugerencia de Kenji Fujimori es francamente  delirante e irrisoria).

De tal manera que su situación no justifica un indulto, a menos que el juicio de los médicos vaya en otra dirección basándose en evidencia científica. La opinión pública debe recordar las múltiples ocasiones en las que Fujimori ha intentado huir de la justicia y evadir sus responsabilidades: renuncia por fax, escape al Japón, postular al senado japonés, etc. Y ahora este conato absurdo de petición de perdón con un pintoresco autorretrato y sinuosas líneas de apoyo. Hacer memoria en torno a los crímenes y a las triquiñuelas de Fujimori  nos permitirá no ser condescendientes frente a esta nueva estrategia suya por lograr impunidad. Es curioso que la misma prensa conservadora y los “actores” políticos que se muestran severos con las retorcidas pretensiones de MOVADEF sean los complacientes impulsores de la campaña por el indulto de Fujimori; lo mismo puede decirse de quienes, en el ámbito público, cuestionan  al funcionario renunciante pero  muestran una inocultable simpatía por esta cuestionable solicitud (políticos de otras organizaciones partidarias, empresarios, el cardenal, etc.). Un poco de consistencia no les vendría mal.   

VIERNES, 19 DE SEPTIEMBRE DE 2008

DESMONTANDO UN MITO ABSURDO


Gonzalo Gamio Gehri

Sabemos que uno de los “caballitos de batalla” de los más ‘feroces’ críticos de la CVR (antiguos y nuevos colaboradores de La Razón y Expreso, políticos conservadores, autoridades cercanas al fujimorismo, además de algunos extremistas anti-DDHH que frecuentan la blogósfera, etc.) ha sido la denuncia de un “pronunciado sesgo izquierdista” en el Informe Final, que se pondría de manifiesto – la acusación es francamente delirante y delata una absoluta ignorancia frente al documento – en una actitud condescendiente respecto de los grupos terroristas y bastante blanda con los grupos socialistas que tenían representación parlamentaria en los años del conflicto armado interno. 

Esta imputación no tiene el más mínimo asidero, y se refuta inmediatamente leyendo el Informe. La CVR sostiene que el principal perpetrador de violaciones a los Derechos Humanos fue Sendero Luminoso (54% de los muertos y desaparecidos). Se señala que este grupo desató el conflicto y que, frente a ello, “el Estado tuvo el deber y el derecho de defenderse" (Tomo I, p. 89). Debió asumir esta defensa en el marco del respeto de la legalidad y de los Derechos Humanos: en ciertos períodos y lugares esto no fue así.

En una entrada anterior hemos mostrado – en diálogo con especialistas en el tema – que la CVR ha sido sumamente dura con los grupos de izquierda democrática que no hicieron un claro deslinde con el terrorismo. Hemos defendido la tesis – que se hace especialmente patente en el tomo sobre la reconciliación – que el trasfondo ético-político del Informe de la CVR es el de los principios de la democracia liberal y de la cultura de los Derechos Humanos. Esto es evidente. El cuestionamiento final – igualmente falaz, basado en una absoluta no-lectura del texto – era que la CVR no había condenado la ideología senderista. 

Se trata de una crítica malintencionada, carente de todo fundamento, que en su día dirigieron Rey y Giampietri, y que ciertos extremistas conservadores repiten sin cesar, esperando que el “miente, miente, que algo queda” – herencia del marketing político nazi, no lo olvidemos – haga su triste trabajo. Manuel Barrantes nos ha recordado algunos textos del Informe de la CVR en los que se fustiga duramente el fundamentalismo ideológico del ideario terrorista:

Capítulo sobre Sendero del Informe Final de la CVR
1.1.1.1. Orígenes ideológicos
"El PCP-SL tomó de Lenin la tesis de la construcción de «un partido de cuadros, selectos y secretos», una vanguardia organizada que impone por la vía de las armas la «dictadura del proletariado». De Stalin, figura menor entre los hitos históricos que reconoce el PCP-SL, heredó, sin embargo, la simplificación del marxismo como materialismo dialéctico y materialismo histórico y, además, la tesis del partido único y el culto a la personalidad. De Mao Zedong recogió la forma que la conquista del poder habría de adoptar en los países denominados semifeudales: una guerra popular prolongada del campo a la ciudad. Pero, tanto o más que la caracterización de la revolución en países agrarios atrasados, el PCP-SL tomó de Mao los siguientes conceptos".[...]"El denominado «pensamiento Gonzalo» hace «especificaciones» al maoísmo, todas ellas con el fin de simplificarlo o volverlo más violento: a) la unificación de las leyes de la dialéctica en una sola: la ley de la contradicción; b) la universalidad de la guerra popular; c) la necesidad de que la guerra se despliegue desde un inicio en el campo y la ciudad; d) la militarización del Partido Comunista y de la sociedad resultante del triunfo de su revolución; e) la necesidad de revoluciones culturales permanentes después de dicho triunfo. Éstos son, a grandes rasgos, los fundamentos ideológicos del proyecto que desarrolló el PCP-Sendero Luminoso.
1.1.1.3. La trayectoria del PCP-SL en la década de 1970 y su perfil hacia 1980"[...]"La transformación de Mariátegui en precursor del maoísmo fue presentada por el PCP-SL como un «desarrollo» de su pensamiento. Así comenzaba el largo camino de Guzmán a la cúspide de su propio Olimpo. Desde entonces, los documentos del PCP-SL hablan de «Mariátegui y su desarrollo», sin mencionar todavía por su nombre al responsable de ese desarrollo: Abimael Guzmán.Armados con esa base ideológica, los principales cuadros senderistas concentraron su trabajo en la transmisión, en las aulas universitarias, de un marxismo de manual que consistía en la elaboración de una visión del mundo simplista y fácilmente transmisible a los estudiantes".
CONCLUSIONES "El PCP-SL representa la expresión de una ideología fundamentalista, sin respeto a la vida, y es una organización construida en torno del culto a la personalidad de Abimael Guzmán Reinoso, quien se hizo proclamar «el más grande marxista-leninista-maoísta viviente». La exaltación de Guzmán fue un factor muy importante para lograr la cohesión interna del PCP-SL, pero se convirtió en su talón de Aquiles cuando aquél cayó preso en abril de 1992".
 "De acuerdo con sus bases filosóficas, políticas e incluso psicológicas, el PCP-SL «ve clases, no individuos»; de ello se deriva su absoluta falta de respeto por la persona humana y por el derecho a la vida, incluyendo la de sus militantes. Éstos fueron educados en un fanatismo que se convirtió en su sello de identidad, lo cual condujo a la ejecución de acciones terroristas y genocidas".
Existen otros pasajes del Informe igualmente contundentes en este tema. La condena es categórica e implacable. La CVR condena el fundamentalismo del terrorismo, su pretensión de capturar el poder por la fuerza, su creencia en la violencia y su rechazo por los DDHH (tomo I, pp. 88-89), así como su pretensión de conocer las 'leyes de la historia'. Es el primer documento en el que se califica expresamente a Sendero Luminoso como un grupo genocida, en base al conocimiento de las acciones execrables que realizó, por ejemplo, con el pueblo ashaninka. Si esto no es una condena ¿Qué podría serlo?

En los círculos políticos – tan venidos a menos – y en las alcantarillas de la prensa inescrupulosa se ha impuesto la costumbre de juzgar sin conocer, de objetar sin leer. En el caso de los “críticos” de la CVR, esa práctica es sistemática, y goza de impunidad conceptual. Para estos “censores espirituosos”, próximos al gobierno y al fujimorismo, la verdad es lo de menos (a pesar de que sus declaraciones públicas están llenas de invocaciones a la “verdad”). Esa terrible costumbre debe ser erradicada, si queremos vivir en una sociedad decente.

JUEVES, 11 DE SEPTIEMBRE DE 2008

LA CVR Y SUS “CRÍTICOS”: REFLEXIONES SOBRE LA IDEOLOGÍA, EL LIBERALISMO Y LA TIRANÍA

Gonzalo Gamio Gehri

Los comentaristas más virulentos de este blog han repetido una y otra vez – de modo monocorde – que el Informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR) acusa un marcado sesgo ‘izquierdista’ (el argumento no incorpora matiz alguno). He respondido, con textos en la mano, que la fuente de inspiración del Informe es la cultura liberal de los Derechos Humanos. A veces no es suficiente que uno lo diga exhibiendo toda clase de argumentos: es preciso que lo diga alguien más. 

El martes 9 aparecieron en La República dos magníficos textos que describen muy bien la hipocresía, la ignorancia y el cinismo característicos de los “lobos disfrazados de oveja” que atacan a la CVR. Se trata de dos importantes reflexiones sobre la justicia transicional. Me refiero al texto de Juan de la Puente La ideología y el Informe de la CVR y al de mi antiguo profesor y hoy colega Ciro Alegría Varona, Torturar y matar por la patria. Ambos desenmascaran el carácter ideológico y autoritario de los “objetores” del Informe, a la vez que revelan la apuesta por la impunidad de los perpetradores que inspira sus diatribas. Ambos textos ilustran muy bien mi punto.

De la Puente plantea la tesis directamente: a su juicio el Informe de la CVR , siendo el documento más completo que describe al Perú desde los años 60, contiene valoraciones ideológicas que encuentro bastante decantadas hacia el liberalismo político si nos atenemos a la definición que de éste hace Sartori como "la teoría y la práctica de la defensa jurídica, a través del Estado constitucional, de la libertad política individual" (Sartori; 1984)”. Prueba en varios sentidos esta afirmación, al señalar la intensa defensa de la justicia distributiva y legal en sentido procedimental que hace la CVR en el documento, así como la descripción de la reconciliación en términos de la refundación del pacto social. Del mismo modo consigna las severas críticas que la CVR hace del comportamiento de la izquierda peruana en los años del conflicto armado interno:
“Al contrario, no he apreciado en el Informe una adhesión a la estrategia de la izquierda dura o a sus principios, sino firmes reparos a su espíritu y práctica, a su ambigüedad ante la lucha armada en el caso de la izquierda legal (págs. 174, 175, 193 y 196), a los conceptos de partido y pensamiento únicos (127, 129 y 130), a la inevitabilidad de la violencia (175 y 183), al carácter instrumental de la democracia burguesa (173 y 183), y al seguidismo internacional (160), entre otros”.
Estas evidencias echan por tierra la acusación de "sesgo ideológico izquierdista" - que repite el coro de "críticos" - y permite comprender el Informe en el horizonte democrático en el que se cimentó. El autor no tiene ningún reparo en identificar a los objetores conservadores de la CVR como exponentes de una derecha rancia, autoritaria y anti-ilustrada, predicadora de un “pensamiento único” en lo religioso y lo político. No es difícil reconocer a qué personajes se refiere, y cómo todos ellos comparten una inocultable simpatía por el fujimorismo y un singular encono por los Derechos Humanos, las políticas interculturales y la acción ciudadana en los espacios de la sociedad civil. Hemos denunciado una y mil veces la inexistencia del liberalismo en los círculos políticos, y la existencia de una derecha autoritaria y antiliberal, deudora de Donoso y Schmitt, no de Mill ni de Kant. La campaña de demolición (y de difamación) contra la CVR ha sido su caballito de batalla. De la Puente lo reitera agudamente.
“Los señalamientos falsos al Informe no hacen más que evidenciar el interesante proceso que experimenta la derecha política y religiosa, un ala conservadora de la sociedad que al separarse del cuerpo liberal en el que se cobijó en los 90, resurge con su talante tradicional propio, excluyente, antirrepublicano y, a veces, odioso. A la tradición conservadora, que está de vuelta con fuerza luego de casi medio siglo (en los años 50-60 tenían discurso,” intelectuales, partidos y poder), es imposible pedirle más; no por razones ideológicas sino históricas. No entienden la reconciliación quienes en su momento no advirtieron las fracturas del Perú, y no se les puede demandar que entiendan las diferencias a quienes propugnan un discurso único, político y religioso. Como hace 50 años.”
El texto de Ciro Alegría es valiente y sumamente lúcido. Muestra la entraña tiránica y antidemocrática de quienes exigen silencio y sumisión en pago a los “servicios prestados” en pago por la pacificación. Son los Rey, los Giampietri, los Barba, sus jefes, y algunas mentes serviles de la prensa fujimorista, que clamaban por amnistías para los agentes del Estado que cometieron crímenes de lesa humanidad. Cerraron filas e invocaron al espíritu de cuerpo bajo la consigna “no ‘desmoralizar’ a los militares con acusaciones o procesos judiciales: para ellos ‘la gloria o el silencio’”. Se exigía un cheque en blanco otorgado por el Perú. Olvido para los criminales e indiferencia para con las víctimas. Y una “historia oficial” ad hoc – basada, por ejemplo, en la manipulación y censura de los textos escolares - para omitir las ejecuciones extrajudiciales, las fosas comunes, el abuso.
“Por qué repiten los paladines del orgullo herido de las FFAA, el fujimorismo y el aprismo, que la CVR ha inflado el número de víctimas, que ha dado lugar a procesos penales contra militares? ¿por qué la acusan de mellar la imagen de las instituciones? Porque el único sentido del honor que tienen es el tiránico. ¿Qué caracteriza al tirano? A cambio de un cierto beneficio muy importante, el tirano pide que le den lo que no se le da a nadie. Te he salvado de los asesinos, te he dado de comer cuando te morías de hambre, ahora tienes que decirle a tu hija que venga conmigo, porque tu hija me gusta y no vas a ser malagradecido. Estabas reventado por los terroristas, no tenías seguridad ni para ir a trabajar, los jóvenes tenían que irse del país, ahora tienes que olvidar las bocas que he desdentado a golpes, los cuerpos que he quemado, los detenidos que he hecho matar; más que eso, tienes que convivir con mis guerreros amnistiados, porque ellos son tu seguridad y no vas a ser malagradecido.”
Como decía Unamuno, a veces callar es ser cómplice. Y Alegría habla claro, denuncia la prepotencia y las viejas mañas de los sirvientes de la tiranía. El pensamiento del buen Kant – a quienes los reaccionarios detestan profundamente, pues consideran que simboliza la “modernidad” y su universalismo moral – le ofrece un estupendo horizonte de reflexión:
“La tiranía es la humillación de la justicia. Las máximas de los tiranos de todos los tiempos son, según Kant: 1) fac et excusa, haz lo que sea y da explicaciones después; luego, en caso de que lo anterior no funcione, 2) si feciste, nega, niega que tú lo has hecho; y en todo caso, para debilitar la resistencia 3) divide et impera, trata a los que te acusan como enemigos y oblígalos a dividirse. Este último recurso incluye en el Perú acusar de diversos delitos a quienes trabajan por la verdad sobre la violencia. La acusación favorita es complicidad con SL. Los ayayeros de la autoridad tiránica, los que quieren dejar a sus hijos un recuerdo glorioso de un tiempo de violencia lleno de atropellos contra todo derecho, tienen que hacer callar a la justicia.”
Los ciudadanos libres no debemos temer mirarnos en el espejo de la historia reciente. Las víctimas aguardan por justicia y reparación: su desamparo no puede ser eterno. Democratizar el país implica construir una comunidad de individuos libres e iguales, que estén protegidos en sus derechos básicos. Este proceso no podrá hacerse efectivo mientras quienes padecieron violencia continúen siendo tratados como miembros de “pueblos ajenos dentro del Perú”. Es hora de resistir firmemente – desde los principios democráticos, los canales constitucionales y los espacios ciudadanos – ante la apuesta por la impunidad que predican quienes han sucumbido plácidamente a la seducción de la tiranía.


La Mitadmasuno. La ideología y el Informe CVR
Martes, 09 de septiembre de 2008



Por Juan de la Puente      Fuente La República
 
Los detractores del Informe Final de la CVR lo han tachado de izquierdista y han tenido cierto éxito en dividir las opiniones a partir de la ideología. Otra conquista ha sido enredar en un todo a la CVR y al Informe, borrando la diferencia ontológica entre la causa que condujo a la creación de la CVR, el "ser" de la CVR misma y el Informe. Ahora se sabe que este prejuicio, propio del silogismo equívoco sobre que es malo lo que viene de un mensajero malo, ha impedido a muchos el elemental ejercicio de leerlo.

A ello se debe que en cinco años el Informe haya tenido críticas de poco fuste: a) mal estimado –que no es conteo– del número de muertos; b) debilidad de la condena al terrorismo; y c) excesos en la adjudicación de la responsabilidad de las FFAA. Ultimamente, más que críticas ha recibido ataques, una justificación para la defensa de los casos que la CVR judicializó.

Reconozco que en el campo temático los saberes y los testimonios del Informe están pendientes de estudio. No obstante, siendo el documento más completo que describe al Perú desde los años 60, contiene valoraciones ideológicas que encuentro bastante decantadas hacia el liberalismo político si nos atenemos a la definición que de este hace Sartori como "la teoría y la práctica de la defensa jurídica, a través del Estado constitucional, de la libertad política individual" (Sartori; 1984). Al contrario, no he apreciado en el Informe una adhesión a la estrategia de la izquierda dura o a sus principios, sino firmes reparos a su espíritu y práctica, a su ambigüedad ante la lucha armada en el caso de la izquierda legal (págs. 174, 175, 193 y 196), a los conceptos de partido y pensamiento únicos (127, 129 y 130), a la inevitabilidad de la violencia (175 y 183), al carácter instrumental de la democracia burguesa (173 y 183), y al seguidismo internacional (160), entre otros.

Las recomendaciones son, igualmente, una construcción liberal: la justicia como verdad del Estado, la reconciliación como pacto social y para el futuro, la solidaridad como dimensión moral del Estado (Stuart Mills y Rawls), la participación, entre otros. De allí viene su carácter pedagógico que el ministro de Educación ha hecho bien en ratificar. ¿Hay algo más liberal y moderno que la alianza entre la libertad, el Estado y la participación?

Los señalamientos falsos al Informe no hacen más que evidenciar el interesante proceso que experimenta la derecha política y religiosa, un ala conservadora de la sociedad que al separarse del cuerpo liberal en el que se cobijó en los 90, resurge con su talante tradicional propio, excluyente, antirrepublicano y, a veces, odioso. A la tradición conservadora, que está de vuelta con fuerza luego de casi medio siglo (en los años 50-60 tenían discurso, intelectuales, partidos y poder), es imposible pedirle más; no por razones ideológicas sino históricas. No entienden la reconciliación quienes en su momento no advirtieron las fracturas del Perú, y no se les puede demandar que entiendan las diferencias a quienes propugnan un discurso único, político y religioso. Como hace 50 años.


Deslindes. Torturar y violar por la Patria
Martes, 09 de septiembre de 2008 |



Por Ciro Alegría Varona         Fuente La República

Hasta los más grandes tiranos se las dan de justos. Todos los que celebran victorias, aún cuando las hayan conseguido con infamias y masacres, quieren que la gente los considere hombres buenos. Esta hipocresía es la prueba del poder de la justicia. Los ataques verbales que recibe en estos días el Informe de la CVR son la prueba de que la desvergüenza de los mandones tiene límites. Con el Informe, entre otros muchos hechos de nuestro tiempo, ha caducado el Perú jerárquico. Ha caducado el país de los patrones abusivos agasajados en fiestas familiares y populares, el de los presidentes idolatrados por sus obras y su personalidad, el de la devoción a los héroes militares como si fuesen santos. Se ha erguido el Perú del coraje cívico, el de la justicia insobornable, el de los héroes surgidos del pueblo y fieles a sus terruños, el de Rosendo Maqui.

Los bravucones con altos cargos y rangos están acostumbrados a la gloria fácil de la sociedad jerárquica, en la que estar arriba o simplemente tener armas en las manos es prueba de ser noble y justo. Como el Informe ha resumido lo que todos saben, que esto no es así, que se puede derrotar a un enemigo injusto con medios también injustos, que los poderosos benefactores también cometen abusos execrables, entonces los jerarcas caducos maldicen el Informe, intentan desacreditarlo y amedrentar a quienes lo toman en cuenta. Pero, ¿por qué reclaman airadamente que cesen las investigaciones, que no se abran procesos, que en su lugar reine la amnistía y el perdón? ¿por qué piden con ansias el regalo de una reconciliación automática, en vez de justicia? Porque lo necesitan. Todo lo excusan antes de que se investigue la culpa, y con esto confiesan su profundo remordimiento.

¿Por qué repiten los paladines del orgullo herido de las FFAA, el fujimorismo y el aprismo, que la CVR ha inflado el número de víctimas, que ha dado lugar a procesos penales contra militares? ¿por qué la acusan de mellar la imagen de las instituciones? Porque el único sentido del honor que tienen es el tiránico. ¿Qué caracteriza al tirano? A cambio de un cierto beneficio muy importante, el tirano pide que le den lo que no se le da a nadie. Te he salvado de los asesinos, te he dado de comer cuando te morías de hambre, ahora tienes que decirle a tu hija que venga conmigo, porque tu hija me gusta y no vas a ser malagradecido. Estabas reventado por los terroristas, no tenías seguridad ni para ir a trabajar, los jóvenes tenían que irse del país, ahora tienes que olvidar las bocas que he desdentado a golpes, los cuerpos que he quemado, los detenidos que he hecho matar; más que eso, tienes que convivir con mis guerreros amnistiados, porque ellos son tu seguridad y no vas a ser malagradecido.

La tiranía es la humillación de la justicia. Las máximas de los tiranos de todos los tiempos son, según Kant: 1) fac et excusa, haz lo que sea y da explicaciones después; luego, en caso de que lo anterior no funcione, 2) si feciste, nega, niega que tú lo has hecho; y en todo caso, para debilitar la resistencia 3) divide et impera, trata a los que te acusan como enemigos y oblígalos a dividirse. Este último recurso incluye en el Perú acusar de diversos delitos a quienes trabajan por la verdad sobre la violencia. La acusación favorita es complicidad con SL. Los ayayeros de la autoridad tiránica, los que quieren dejar a sus hijos un recuerdo glorioso de un tiempo de violencia lleno de atropellos contra todo derecho, tienen que hacer callar a la justicia. Para eso empiezan atacando el Informe de la CVR, porque si este se sepulta bien hondo, si se deja de estudiar, si se ignora del todo en escuelas y universidades, entonces podrán pasar luego a desmoralizar al PJ, y –sueñan– podrán levantar un monumento glorioso encima del cerro de cadáveres y al pie de ese monumento celebrarán la santidad de todas las acciones de armas, la amnistía total.

El Informe contiene muchos valiosos estudios sobre el proceso político, militar e institucional del Perú contemporáneo. Sus conclusiones no son recetas fáciles ni indicaciones puntuales, son mandatos morales de autoconocimiento individual y colectivo. Significan, sobre todo, "atrévete a mirar lo que tu Estado ha hecho para que recapacites sobre tu deber de reformarlo". Resistirse a cumplir este deber es ser una persona moralmente atascada, enamorada de una vieja felicidad perdida, enferma de cólera contra todo lo que ha venido después, incapacitada para reconciliarse con la justicia que se abre paso. Otra cosa es leer críticamente el Informe. Está escrito adrede con un estilo seco, lleno de precisiones metodológicas, difícil de popularizar, porque está escrito para ser leído de manera crítica, sin simpatía fácil.

Hay que comentar el Informe para impulsar la realización de su tarea moral, hay que completarlo y profundizarlo con nuevos estudios, no contentarse con refrasear sus conclusiones. La reforma del Estado, en todos sus campos, y especialmente el de la seguridad, está atravesada por el debate sobre lo aprendido en las décadas pasadas. El Estado jerárquico ha caducado. La discusión abierta sobre las responsabilidades en que incurren los titulares de los cargos públicos y de las grandes inversiones es señal del ascenso de una nueva sociedad de igualdad de derechos. 

martes, 19 de mayo de 2009


Fujimori: De dónde pecata mea

En Cheque y en Efectivo....
Desde hace años se repetía, cada cierto tiempo, que los gastos del condenado Alberto Fujimori en la educación de sus hijos en el extranjero, no estaban justificados. Pero no se tenía prueba de tamaña afirmación. Ahora sí, parece, que la Contraloría de la República ha dado con el hilo de la madeja que demostraría que el dictador habría utilizado fondos públicos por más de un millón de dólares en los viajes y estudios de sus cuatro hijos en universidades de los EE.UU.
Un esclarecedor reportaje del programa Cuarto Poder da más luces sobre el tema. La congresista Keiko Fujimori, la más afectada con esta investigación, intentará hoy dilucidar las dudas en una conferencia de prensa.
Pero antes,una investigación de Angel Paez y Gabriela Flores de La República, aparecida el 21 de noviembre del 2005, ya alertaba sobre el tema, ayer,otro informe del propio Páez, esclarecen más aún el panorama y se adelanta a los descargos que dará la Keiko.
Ayer mismo Keiko no convenció y hoy Páez le vuelve a refrescar la memoria sobre su cuenta en Citibank.
Y aquí otra más de Páez.


Andrés Edery: Gestión 19/05
Actualización:La República,bajo la batuta de investigación de Ángel Páez, publica hoy, 30 de mayo de 2009, el detalle de los pagos universitario de Keiko Fujimori en el periodo 1993-1997.Fueron efectuados en cheque y en efectivo.



miércoles, 8 de abril de 2009


FUJIMORI : el pasado lo condena 1

El experimentado periodista Ernesto Chávez,fundador de La República y que escribiera las más alucinantes crónicas callejeras de los 80s,se puso a hurgar en su vasto archivo y halló una joyita que revela la política de Estado que aplicaron los fujimoristas para encubrir las atrocidades más evidentes que se sucedieron en el régimen del ahora condenado, Alberto Fujimori.
Ernesto Chávez, ahora editor principal de “Crónica Viva” (web de la ANP) ,nos relata los detalles de la discusión que precedió a la famosa amnistía que Fujimori y sus secuaces del Congreso otorgaron a los miembros del Grupo Colina y a todos los policías y militares que desde 1980 habían cometido crímenes y masacres contra civiles indefensos.
Esa madrugada del 13 de junio de 1995 fue clave para el futuro de Fujimori y su estrategia de guerra encubierta contra el terrorismo. Se liberó de culpa a los asesinos del Destacamento de Operaciones de Inteligencia del Ejército (conocido como “Grupo Colina”) y se les dejó sueltos en plaza para que sigan matando impunemente
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Aquí la crónica titulada “La Madrugada de la Amnistía”:
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La madrugada de la amnistía
Por Ernesto Chávez Alvarez domingo, 06/01/2008
El ex dictador movió cielo, tierra y congreso para proteger a los asesinos que dice no conocer.
La siniestra maquinaria del SIN que dirigía Vladimiro Montesinos y la aullante mayoría oficialista fujimorista en el Congreso se movilizaron para defender a los asesinos del Grupo Colina, bajo la batuta del ex presidente, Alberto Fujimori, quien ahora marca distancia de sus protegidos de entonces. Pero el pasado lo condena.
El 9 de abril de 1995, el ex mandatario casi sufre un patatús palaciego al enterarse que, pese a todas sus maquinaciones para derivar el caso al fuero castrense, la fiscal Ana Cecilia Magallanes había denunciado penalmente por la matanza de La Cantuta al jefe del SIN, general EP, Julio Salazar Monroe así como a Martin Rivas, Nelson Carvajal, Jesus Sosa Grande y Hugo Coral Goycochea.
La tormenta sacudía al fujimorismo. En el parlamento la oposición exigía que se investigara a los altos mandos militares junto con los agentes del Grupo Colina mientras los deudos de las víctimas con sus indesmayables marchas habían calado hondo en la opinión pública nacional e internacional.
Como era de esperarse, el Consejo de Justicia Militar planteó contienda de competencia pero la indoblegable jueza Antonia Saquicuray rechazó toda injerencia castrense enfrentándose a la dictadura y la cúpula militar.
Operación Amnistía
La rebelión y amenaza de los agentes del Grupo Colina de revelar los entretelones de las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta obligó a los estrategas poner en marcha la Operación Amnistía para acabar con las incómodas investigaciones, judiciales o parlamentarias.
El 12 de junio la legisladora, Martha Chávez, abogada y autora de la alucinante hipótesis del “autosecuestro” de los estudiantes asesinados, dejó entrever a los periodistas que se cocinaba una monstruosa Ley de Amnistía.
"Todo es posible, tendría que ver qué alcances tiene el proyecto", dijo la inefable doctora sin querer queriendo.
Lo cierto es que la orden digitada desde Palacio de Gobierno había sido impartida a la mayoría oficialista que, sin pudores ni arrepentimientos, se prestaba a una de las más grandes barbaridades jurídicas con el pretexto de la “pacificación nacional”, un nuevo cuento chino de Fujimori.
Madrugada geisha
A la medianoche del 13 de junio, Gilberto Siura, el legislador que decía conmoverse de la angustia de los deudos, se sacó la máscara para mostrarse como uno de los más fieros representantes de Vladimiro Montesinos para presentar y “sustentar” la Ley de Amnistía.
Flores Nano los puso al desnudo: "-Tanto le cuesta al ingeniero Fujimori vivir bajo la bota del general Hermoza, siente tan poco el peso de la votación recibida el último 9 de abril, que no es capaz de poner coto a las presiones absurdas que el comando general le formula", señaló Lourdes Flores desde la oposición.
Fue una batalla desigual donde se impuso, a las 3.10 de la madrugada, el bloque del fujimorismo(Nueva Mayoría y Cambio 90) y Renovación de 47 legisladores. Del oficialismo solo dos se opusieron, Carlos Ferrero y César Fernandez Arce. Los once votos en contra de la oposición fueron arrasados.
El debate
La oposición hizo un llamado a retornar a la gobernabilidad democrática y el Estado de Derecho, en un marco histórico que requería "estabilidad" y soluciones concretas a la violencia mientras la mayoría sustentaba y legitimaba la violencia estatal como un "mal menor" en comparación al número de muertos producidos por los grupos subversivos.
Gilberto Siura inició el debate con la siguiente “sustentación”.
"Cada día teníamos que hacernos las siguientes preguntas: ¿acaso fracasó el sistema democrático en el Perú?, ¿acaso fracasamos los peruanos?, ¿hay solución para los peruanos? Luego surgió para nosotros la palabra "cambio" como una esperanza para el país. A esa voluntad y deseo de cambio, se agregó la decisión política que tanta falta nos hizo. Vino una mano fuerte que quizás fue necesaria y que ahora podemos nosotros evidenciar y comprobar que fue una buena solución.
-Esta noche no generemos el odio, ni continuemos el debate que empezó en mayo de 1980. Les pido que tengamos la hidalguía y la capacidad del Maestro de maestros que nos imparte la enseñanza cristiana: practicar el perdón por encima de todo. El perdón puede ayudar a todos peruanos.
-La injusticia social era un grito sordo que se escuchaba en silencio en las familias más humildes; y algunos hijos pobres que hicieron estudios en aulas universitarias, buscaron rebelarse a través de su propia reflexión y por influencia de doctrinas extranjeras, no con el ánimo de hacer política crítica sino violenta. Tales corrientes influenciaron en muchos jóvenes universitarios. Siendo profesores luego en las universidades, generaron rebelión en sus discursos buscando quizás justicia social. Ellos generaron rebelión, que hasta hoy podemos tener evidencia".
Pero de inmediato se retracta. Los excesos provienen de varios lados, discriminando entre la violencia "buena" y "mala":
"-Hubo excesos de ambas partes, porque en una guerra no se puede saber cuántos pueden ser los excesos; excesos que hoy dividen a los peruanos y que de alguna manera no permite que podamos trabajar con fluidez por la reconstrucción nacional, por la búsqueda de la pacificación verdadera... El país y los peruanos más necesitados son los más perjudicados hasta este momento".
El congresista fujimorista Manuel Chávez Romero se manda con un discurso cantinflesco y ayayero:
"-¿Quién o quiénes han respaldado al presidente Fujimori después del 5 de abril de 1992? ¡El pueblo peruano! Porque esto nos dice el pueblo peruano cuando continúa apoyando al presidente Fujimori. Se dice que el congreso es el peor de la historia republicana. ¡Falso señor presidente! El Congreso actual ha tomado la decisión política de pacificar al país en base al conductor del país que es el presidente Fujimori, nuestro presidente.
-¿Quién ha olvidado el costo del terrorismo?, ¿acaso pretendemos olvidar los veinticinco mil muertos como consecuencia del terrorismo?, ¿acaso diez o quince vidas humanas valen más que los demás muertos?67 ¡Todas son vidas humanas y todas tiene el mismo valor!"

Por Renovación, Francisco Tudela, quien después sería designado canciller, declara:
"-... sí estoy dispuesto a correr el riesgo para establecer la paz, que es el supremo bien de todo país civilizado. Contrapeso el crimen de unas personas individuales con el bien de más de veinte millones de personas. Pongo las dos cosas en balanza. Quiera Dios que no me equivoque, pero tal es la decisión que yo escojo: yo sí voy a votar a favor de la amnistía".
Por su parte, el congresista Enrique Chirinos Soto agrega:
"-¿Qué ocurrió en la Argentina? Empezó una horrorosa matanza, un horroroso terrorismo de Estado que, gracias a Dios, no hemos sufrido en el Perú sino mínimamente... Yo no estoy proponiendo una ley de amnistía igual, por la sencilla razón que la guerra civil desgraciadamente no ha terminado en el Perú. Tenemos veinte mil muertos y tenemos más víctimas y peores daños que a raíz que la guerra con Chile. Pero pudo ser peor, debemos estar tranquilos porque pudo ser peor, y no creo que debamos darle muchas vueltas al asunto".
Más adelante, Francisco Tudela retrocede más en el tiempo y nos traslada a un pasado plagado de guerras religiosas, para regresarnos luego, sin aduanas temporales, al presente:
Responde la oposición
Los congresistas de oposición hicieron esfuerzos denodados por impedir la aprobación de la ley, esbozando argumentos ligados a la defensa del Estado de Derecho, el orden democrático y los derechos humanos, en especial del caso La Cantuta:
Lourdes Flores Nano;
"-... la mayoría oficialista quiere amnistiar a los autores del caso La Cantuta, porque quieren olvidar el delito y la pena impuesta. El Comandante General del Ejército quiere olvidar que el operativo de La Cantuta fue decidido por la Dirección de Inteligencia que depende directamente de él. Quiere olvidar, que el Grupo Colina operó con el consentimiento del Comando General del Ejército... quieren olvidar lo que son las responsabilidades que algún día la historia juzgará".
Henry Pease:
"-¿El interés nacional' exige que los criminales de La Cantuta estén caminando por la calle?, ¿puede decirse que por el interés nacional se puede presentar al Perú ante el mundo como un país que no es capaz de respetar los derechos humanos?...'Exceso' no es una cosa planificada y no es un simple operativo, como acá se demostró, por el cual se saco a los estudiantes de su universidad y se los llevaron para asesinarlos, enterrarlos, desenterrarlos y volverlos a enterrar. Estos actos son crímenes comunes en todas partes y cualquier parte del mundo".
Gloria Helfer, del Movimiento Democrático de Izquierda (MDI):
"-Para que no nos olvidemos, señor, sucedió que el grupo Colina entró con permiso a la universidad La Cantuta. Nadie le puso obstáculos. Fue legítima su entrada. Se erigieron en dioses. Hicieron un trillaje. Dijeron: este sí, este no. Sacaron a los estudiantes en ropa interior... ¡El grupo Colina sabía el destino que iban a tener los estudiantes! Los llevaron a un campo de tiro en Huachipa y allí los asesinaron: les tiraron un balazo en la cabeza. Los enterraron. Cuando en el congreso se denunció estos hechos, los miembros del grupo Colina los desenterraron y los quemaron, quemaron sus restos e hicieron un segundo entierro... Señor, ¿tal crimen se quiere olvidar políticamente por la salud pública?, ¿va a quedar constancia que en el Perú se puede matar con impunidad?".
Perdón a los excesos
La mayoría oficialista que protegió a los asesinos del Grupo Colina y se burlaba de la desesperación de los deudos clama entonces por la reconciliación, una inspiración angelical llegada desde las nubes celestiales de Palacio de Gobierno
Enrique Chirinos Soto: "El Perú también necesita paz, piedad y perdón, disparados a todos lados, concretados en una ley de amnistía... A todos los excesos de uno y otro lado ¿o no ha habido exceso del lado terrorista? Yo le quiero poner fin a mi intervención con las palabras de don Miguel de Azaña para la España de la guerra civil: paz, piedad y perdón"
César Larrabure:
"-La promulgación de la Ley de Amnistía va a devolver al Perú la solución a sus problemas. En buena hora nació Alberto Fujimori para gobernarnos. Él a través del combate contra la subversión, va a darnos la paz para el desarrollo de nuestro pueblo y para que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos tengan un camino por donde transitar hacia mejores épocas".
Luis Paredes Cueva
"-La amnistía significa que los peruanos debemos olvidar todo, como cuando un padre de familia se olvida de todos los problemas que tuvo con sus hijos y les dice: 'Hijo mío: Ven. Tú has robado, tú has hecho lo que has querido, pero yo te quiero, yo te estimo; comencemos de nuevo y vamos a trabajar'. Esta práctica debe realizarse con el hijo, no importa la edad que tenga".
Martha Chávez
"-A los que creen que con la amnistía estamos dando un mensaje de impunidad, habría que decirles lo siguiente: 'No amigos, nunca más se va a repetir en el Perú la historia que vivimos hasta hace pocos meses. Nunca más en el Perú va a haber terroristas encubiertos en el anonimato que, aprovechándose de todas las circunstancias e instrumentalizando ideológicamente todas las posibilidades que le daba el estado de cosas, ataquen al individuo y a la sociedad; nunca más se va a dar esta situación'. De esa situación nos ocuparemos. Estamos trabajando para que aquí no haya miseria, inmoralidad, incapacidad e indiferencia".
Con esas frases que ahora resultan más patéticas que nunca, la mayoría fujimorista limpió de toda culpa a los asesinos del Grupo Colina. Se creían los amos y dueños de la "justicia" digitalizada desde Palacio de Gobierno por el ex mandatario que ahora es procesado. En esa época de ignominia dos ilustres magistradas decidieron parar en seco a la soberbia geisha. Y el peruano- japonés volvió a sacarse la máscara.

martes, 7 de abril de 2009


FUJIMORI CONDENADO A 25 AÑOS DE CÁRCEL

En este vídeo de la cadena AlJazeera,Keiko,la hija del condenado Alberto Fujimori,confiesa los métodos que utilizó su padre para combatir la subversión que desangró nuestro país.También habla sobre la "eliminación de terroristas".
Este excelente descubrimiento estuvo a cargo de la periodista Mariana Sanchez Aiscorbe.

A esta revelación ,se suman los documentos secretos desclasificados (también en inglés) del gobierno americano sobre el accionar de Fujimori durante los años de guera contra el senderismo.

viernes, 3 de abril de 2009


FUJIMORI : una sentencia "guste a quien le guste,pese a quien le pese"

Su último alegato de defensa resultó intrascendente para el juicio, pero sí estuvo cargado de pura intencionalidad mediática y política.
Fujimori, volvió a aprovechar la sospechosa cobertura de los grandes conglomerados de medios del Perú que transmitieron, en directo y sin ningún corte, las casi dos horas de su discurso. Como si la intención de la amplísima cobertura mediática estuviera dirigida a refrescar la memoria de los peruanos sobre los aciertos del régimen fuji-montesinista y así menguar las reacciones de una sentencia inesperada.
El acusado Alberto Fujimori, volvió a centrar su discurso en relatar detalladamente las obras de su gobierno y, como siempre, siguió negando su conocimiento y participación en los sangrientos hechos que le imputan en este histórico juicio.
El ex presidente, refiriéndose “al infierno” que vivió el Perú a inicios de los 90s, dijo que “nadie podía detener la inercia propia de la guerra” .Admitió que los discursos que ha brindado en las dos últimas sesiones del juicio en su contra, están dirigidas a las nuevas generaciones que no conocen los logros de su gestión.
Más adelante, se atrevió a anunciar que una decisión condenatoria en su contra “dejaría una gran herida abierta”, haciendo alusión seguramente a la revuelta que desatarían sus seguidores al percibir un fallo injusto.
Y en clara demostración que sus palabras estuvieron enmarcadas en un propósito netamente político, anunció que ya poco le interesa la sentencia final del tribunal pero, aclaró, que estará “pendiente del juicio de los pueblos”.
Aunque trató de ser mesurado en su discurso, cometió un macabro desliz cuando advirtió que no debe descuidarse los logros de su política contrasubversiva de lo contrario “volverán a rodar como pelotas de futbol las cabezas de los campesinos de Huancasancos”.Como era de esperarse causó el estupor de los asistentes con tamaña semejanza.
LA SENTENCIA
El Tribunal anunció para el martes 7 de abril la lectura de la sentencia,por lo que se supone que tienen una decisión ya formada.
Algunos expertos en derecho penal señalan que la condena mínima que recibiría Fujimori es de 15 años de prisión.
Si los que conforman la Sala perciben que las pruebas aportadas en el proceso son indirectas y solo le es aplicable la figura del dominio del hecho criminal,podrían sentenciarlo con esta mínima pena.
En los hechos,Fujimori podría tramitar su libertad vigilada al tercio de su condena que sería a los 5 años de prisión.Como ya tiene 3 cumplidos desde su detención en Chile,podría salir libre antes de las eleciones del 2011.Nada menos.

jueves, 2 de abril de 2009


FUJIMORI las pruebas que lo condenan

El abogado del IDL,Carlos Rivera Paz,publicó un libro sobre el juicio contra Alberto Fujimori que en forma didáctica muestra las supuestas 41 pruebas que condenarían al ex presidente peruano.
Con el título "La Responsabilidad del Jefe" el Dr. Rivera intenta demostrar que las matanzas y secuestros por el que se le juzga a Fujimori fueron parte de una estrategia bien montada desde 1991 que imponía militarizar todos los aparatos de inteligencia y ordenaba a todas las fuerzas contrasubversivas adecuarse a una nueva estrategia "de carácter especial y secreto para alcanzar objetivos específicos e importantes".
El manual ME 38-20 de operaciones especiales de inteligencia (OEI),distribuido en los principales estamentos de las fuerzas contrasubversiva,señala que doctrinariamente la inteligencia se orienta a la búsqueda de información,sin embargo,"como particularidad de las OEI consideradas en este manual..también pueden estar orientadas a causar daños al adversario (sabotaje,secuestro,etc)".
Resulta de suma importancia la lectura completa de este libro,más aun,cuando se acerca la lectura de sentencia contra el ex presidente Fujimori.

FUJIMORI confesó su culpa en cadena nacional


En una sorpresiva cadena nacional de radio y televisión, el acusado ex presidente Alberto Fujimori intentó revertir la opinión pública en su contra, pero en ese afán cometió un error garrafal que echaría por tierra la defensa de su abogado César Nakasaki.
Admitió que él monitoreaba toda la guerra contrasubversiva, hasta “las batidas”, con lo que se demuestra que resulta imposible que Fujimori no se haya enterado de la existencia del grupo de exterminio del Ejército llamado Colina , y que además tenía su cuartel a poquísimos metros de donde vivía en las instalaciones del SIN.
También afirmó que le “dolió en el alma” la masacre ejecutada contra indefensos ciudadanos en la quinta de Barrios Altos. Tan es así, que –según han confesado varios miembros del destacamento Colina- los felicitó, ascendió de grado a todos sus miembros, y cuando la justicia cayó sobre ellos, promulgó una ley de amnistía que los liberó de culpa a todos.
Pero como dicen, el pez suele morir por la boca.
Fujimori admitió por primera vez que al mando de las FF.AA realizó operaciones psicológicas y, como se sabe, éstas forman parte de la guerra de baja intensidad o no convencional que desarrolló EE.UU para combatir a la subversión comunista que intentó propagarse en América Latina desde los años 70s.
En la guerra psicológica se enmarca los grupos de exterminio selectivo para infundir terror en el enemigo y paralizarlo. Así, a las fuerzas contrasubversivas del Estado no le bastaba ocasionarle derrotas militares, detener a sus principales cabecillas terroristas, sino que debían golpearlos con campañas psicológicas para amedrentarlos y frenar su accionar.
Así lo han revelado varios miembros del grupo Colina que se acogieron a la confesión sincera y dos directivas secretas que se constituyen en la partida de nacimiento de los grupos de exterminio del ejército.
La primera, dada por Alan García, en la postrimería de su primer gobierno que amparaba el accionar del denominado comando “Rodrigo Franco” y una segunda, dictada al inicio del régimen de Fujimori en donde se dio carta libre para que el Servicio de Inteligencia del Ejército conforme un destacamento de operaciones especiales y psicológicas: Un “escuadrón de la muerte”.