jueves, 4 de febrero de 2010


Magaly Solier y el Oscar


UNA CHICA QUE NO SE ASUSTA
Allillanchu, señor Óscar

El Comercio
Por Fernando Vivas

Jueves 4 de Febrero del 2010
MAGALY SOLIER recibió el martes pasado la noticia de la nominación de “La teta asustada” en su chacra de Huanta. Esa escena pastoral, producida por su determinación de joven y orgullosa ayacuchana, es tan elocuente como la película

He sido noqueado, una vez más, por Magaly Solier. Y estoy encantado. Creí que ya me había vuelto inmune a sus hoyuelos, a sus alegres y agrestes salidas por la tangente cuando le preguntan si está enamorada, a sus ojazos demasiado intensos para esa belleza lánguida que se enciende ante la cámara, a su piel tiznada por todas las grisuras que asociamos a la sierra y a la pobreza del campo, a su letanía musical, citaray, citaray, citaray. Hasta temí, luego de verla en la película “Altiplano”, del belga Peter Brosens, que se convirtiera en cliché de exportación: virgencita cantora de los Andes, hechizada por los traumas de su cultura atávica y del pasado violento, esperando que un forastero venga con un conjuro para convertirla en sofisticada beldad metropolitana.

Pues Magaly me despertó de esa pesadilla y me volvió a conquistar con su última puesta en escena, que no se la debe a Claudia Llosa sino a sí misma: se fue a su chacrita ayacuchana a esperar las nominaciones al Óscar. Si parece una fábula contemporánea: una chica de Avatar deja su refugio pastoral para pisar la alfombrar roja. Cuando sonó su celular y habló con RPP, estaba trabajando en medio del maizal, a pocos minutos de Huanta, la tierra donde, en 1969, otros jóvenes rebeldes como ella protestaron contra un decreto que les quitaría la educación gratuita si desaprobaban por lo menos un curso. Fue una rebelión airada pero desarmada, seguida de una masacre estudiantil que atizó un odio que unos años después alimentó la violencia demencial de Sendero Luminoso.

Pero Magaly es una hija pacífica de esa violencia histórica, una chica que venció el miedo a su libertad, una criatura tan bien plantada en la tierra, con arado, que cuando le llegó el cambio de fortuna decidió no cambiar en esencia. Ese es el principio fundamental de los que de veras la hacen, mantener sus buenas raíces y desechar las malas. Reclamar por ellas luz, agua, hasta una universidad para Huanta y no un departamentito, como Kina Malpartida.

EL CANDOR Y LA FURIA

No se confundan. El candor de sus respuestas puede ser protocolar. Existe en Magaly una furia sublimada en la actuación y el canto, y apuesto que sin ella Claudia no la hacía en la Berlinale ni llegaba al Óscar, pero la ira también puede aparecer, desnuda, cuando la miras fijamente y oyes su canto de sirena en seco, destilando improperios contra los machistas que abusan de la mujer. En su página web, he encontrado algunos exabruptos feministas que Magaly explica, en pasajes más serenos, se deben al recuerdo de experiencias de amigas suyas abusadas por viejos mañosos y profesores chantajistas.

Entre el candor y la furia, hay una mujer práctica que no está sola (aunque suele evadir el tema, el año pasado presentó a su enamorado Claudino, de 39 años, que trabajó en la producción de sus películas), adaptada igual para el trabajo agrícola que para los festivales y rodajes exigentes. Guarda celosamente los detalles de su próximo proyecto, y está a la espera del estreno de “Amador”, de Fernando León de Aranoa, uno de los mejores cineastas españoles, que la quiso como protagonista de la historia de una joven que cuida a un viejo postrado en cama.

La práctica Magaly también está adaptada para esquivar a la prensa y, cuando ya no puede huir, tiene siempre una respuesta. Deja fluir los sentimientos que quiere compartir —le salieron unas lágrimas cuando habló de los desastres provocados por las lluvias—, pero no suelta sus secretos profesionales.

Magaly, aunque a veces posa para la nota cándida y dice no entender el mundo de flashes y reflectores en el que se ha metido, sabe lo que pesan un Oso de Oro y un Óscar. Por sus respuestas en la atropellada conferencia de prensa que armó en Huanta, podemos presumir que el domingo 7 de marzo no quiere estar en su chacra sino en Hollywood y ya está pensando en qué vestido llevará. Tiene que estar muy linda porque todos los peruanos la vamos a acompañar.

EL DEENEI
NOMBRE Magaly Solier Romero
OCUPACIÓN Actriz y cantante
EDAD 23 años

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