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martes, 26 de octubre de 2010
viernes, 1 de octubre de 2010
EL “ELECTARADO” Y SUS DOS OPCIONES
01 de octubre de 2010
Cortinas van, cortinas vienen. Liberaron a una terruca y la prensa (con su capacidad de arrastre en la opinión pública) nos jala de las narices tras la noticia. Aunque en unos días, seguramente, la viuda de Serpa Cartolini será devuelta a prisión. Lo mismo sucedió con la Berenson. Y es que pronto las elecciones vecinales será cosa del pasado y las miradas estarán puestas en otro lado. Total, suelen tratarnos como a una masa apenas pensante. Un “electarado” que resulta fácil de conducir, de arrear.
Lo percibido en ésta lid electoral por las alcaldías y gobiernos regionales es el entremés de lo que vendrá para las presidenciales del próximo año.Una guerra que será más que sucia. El grotesco papel desempeñado por el bautizado “huevo duro” es solo una bombita de ensayo diseñada por el departamento de psicosociales de la mafia fujimontesinista comandada por Raffo y sus impunes chacales chuponeadores. Atrás quedó Kouri el alfil de ensayo que se dejó sacar de la contienda por un infantil error de su comando de campaña.
Recordemos que Fernán Altuve, el aparentemente candidato simplón (hoy dedicado a huevear al “electarado”) fue parte de la eminencia gris de la mafia en su último tramo, cuando basando en su pericia legal se encargó de justificar y defender con ardor los crímenes y acciones mafiosas del japonés y su corte. El país no debería olvidar a los Siura, Espichán, Martha Chávez y Altuve porque fueron ellos quienes -abusando de sus dotes cínicas y un descaro patológicos- tejieron finamente un manto de impunidad cuando los brotes de pus emergían incontenibles desde el régimen del hoy inquilino de Barbadillo.
Los grupos de poder aplicando la oscura estrategia de la propaganda política de “simplificación y enemigo único” han encaminado a la ciudadanía a una elección de dos. Los demás (con su propuesta bajo el brazo) ya no importan. Las rimbombantes simulaciones con cédula en mano y encuestas solventadas por interesados dan como contendores únicos a dos mujeres. Lourdes Flores y Susana Villarán se disputan la atención mediática (y también la de los votantes condicionados por la propaganda política).
Las dos tienen sus "anticuchos": sus pasados plagados de errores humanos y un presente salpicado de omisiones y mentiras que podría costarles la elección. Será finalmente los ciudadanos de a pie quienes decidan. Esos ciudadanos condicionados por la ignorancia de propuesta pero siempre atentos al show mediático, a ese túnel al que cada cierto tiempo los conducen los grandes operadores sociales.
A estas alturas cabe exigir una pronta reforma del sistema electoral que ponga en vitrina a la verdadera expresión democrática de los electores, en donde prime la elección de vecinos notables que representen los intereses de las mayorías. Mientras tanto debemos conformarnos con simulacros democráticos que aspiran a recambiar a las autoridades que regirán nuestro destino.
MÁS:
Voto de conciencia - Juan Incháustegui V.
Cuidado con el tamaño del dragón - Martha Meier M.Q.
Cuestión de principios - Hugo Guerra
Futuro incierto - Augusto Álvarez Rodrich
Publicar y mentir - Raúl Tola
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jueves, 30 de septiembre de 2010
La Izquierda democrática
LO QUE SIGNIFICA LA OPCIÓN SUSANA VILLARÁN
Por: Henry Pease *
Jueves 30 de Setiembre del 2010
Nos acercamos al final de la campaña municipal con varias lecciones. La primera tiene que ver con la corrupción y la decencia en política. Álex Kouri tuvo la osadía de aspirar al gobierno de Lima tras el escándalo de sus ‘vladivideos’ corruptos y el peaje chalaco en una obra muy discutible; Lourdes Flores le salió al frente con valentía y decisión. Pero Kouri persistió en errores ética y políticamente enormes. Trató de engañar confundiendo domicilio legal con vecindad y para colmo se inscribió desde un partido inexistente, simple franquicia para ofrecerse como vientre de alquiler. El JNE lo sacó de la carrera, pero cuando lo hizo Lourdes ya lo aventajaba en las encuestas. Más de un analista enfatizó que la correcta decisión del jurado lo libró de la derrota, pero no lo libró de la crítica ética y democrática.
La coyuntura cambió y se volvió contra Lourdes no solo porque no tuvo un discurso distinto a tiempo sino porque le saltó a la cara el Caso Cataño. Seamos claros, nadie ha acusado de corrupción a Lourdes pero los servicios profesionales de un político tienen más limitaciones que los de los demás abogados. Eso se ha usado y le hizo daño, pero tampoco sirvió a Lourdes unirse al coro macartista contra Susana Villarán, porque la sepultó en su nicho de votos propios y perdió la intención de voto que ganó al posicionarse contra Kouri.
En esa misma coyuntura se posicionó Susana. Tuvo la capacidad política para torear la campaña y subir. No está dicha la última palabra pero ya se pueden ver más fortalezas que debilidades. Ella representa una apuesta de izquierda democrática y su partido es una agrupación que expresa una nueva generación, que no tiene las limitaciones ni los prejuicios de etapas anteriores que no vivieron la mayoría de sus integrantes. Su mensaje tiene la frescura de la personalidad de Susana y la modernidad que le aportan profesionales bien capacitados, con experiencia técnica y de gobierno. Ministra de la Mujer con Valentín Paniagua y Javier Pérez de Cuéllar, exhibe estas credenciales democráticas y el orgullo de haber sido integrante del gobierno que abrió la lucha contra la corrupción fujimorista y dejó una huella de honorabilidad y transparencia ejemplar.
La campaña macartista de algunos medios se estrelló con decisiones rápidas de Susana para corregir lo poco que había que corregir –sacar al candidato a regidor denunciado de violentista casi en el acto, a pesar de que con el puesto 39 no iba a salir elegido–, y respondió con iniciativa cada agresión. La guerra sucia siguió desde varios lados y afectó a Lourdes con el ‘chuponeo’ telefónico, pero no ha logrado sus objetivos. El papelón de Pedro Pablo Kuczynski debiera enseñar a nuestra derecha lo que los liberales siempre comprendieron: no vale excluir al otro ni jugar al cuco. Todo régimen democrático gana si tiene una izquierda democrática y moderna. Eso es lo que representa Susana Villarán y sus alianzas, que tanto levantan sus adversarios, son eso: alianzas y no definen con su cuota de poder el rumbo de Fuerza Social.
Ha crecido el número de ciudadanos que rechaza la corrupción, y quienes aspiren a ejercer cargos públicos deben ser más prolijos porque serán escrutados. Lo que sí es urgente es un pacto contra el ‘chuponeo’, que debe incluir a los medios o tendremos que comunicarnos en morse o algún lenguaje críptico.
Dos mujeres valiosas son las protagonistas. No son caudillos ni su equivalente femenino. Estamos avanzando en democracia.
[*] Ex presidente del Congreso
Susana y Fuerza Social
30 de septiembre de 2010
He acompañado el surgimiento de Fuerza Social (FS) y su antecesor, el Partido por la Democracia Social (PDS), desde sus inicios. Como testigo privilegiado he visto el enorme esfuerzo que ha representado construir un partido innovador, comprometido con la democracia y la descentralización, la gestión pública eficiente y honesta, la solidaridad y la justicia social, los jóvenes y la equidad de género, el buen funcionamiento del libre mercado y la protección del medio ambiente, la diversidad cultural y la igualdad de oportunidades. El Ideario de Fuerza Social resume este nuevo enfoque, y más de un decenio de práctica política demuestra que los miembros de este partido hemos sido fieles a él.
Susana Villarán representa la renovación de la política en nuestro país. Sus valores y trayectoria, su sinceridad y apertura, su compromiso y experiencia, así como su ecuanimidad ante vitriólicos ataques, demuestran lo que debe ser un político a carta cabal. Susana ha sido acusada de ser caballo de Troya de una izquierda radical, de amenazar la estabilidad económica y de ser una improvisada sin equipo —todo sin fundamento y fuera de la realidad, que debemos rechazar.
Fuerza Social ha hecho un cristalino deslinde con la violencia y la subversión, tanto en sus planteamientos como en la práctica cotidiana. En numerosas reuniones partidarias se ha rechazado tajantemente las posiciones extremistas y radicales. La política de alianzas y apertura a otras tiendas políticas está predicada en el respeto al estado de derecho, las normas democráticas y el rechazo a la violencia en todas sus formas. Nuestros dirigentes tienen esto muy claro. Como dice nuestro ideario, no vamos a “hipotecar las decisiones gubernamentales y las políticas públicas a intereses particulares, ni ceder ante las presiones de quienes detentan el poder económico o recurren a la violencia para imponer sus puntos de vista y distorsionar la voluntad popular”.
Fuerza Social apuesta por la economía de mercado y la estabilidad macroeconómica. Esto se recoge en nuestro Ideario: “el mercado ha demostrado ser un mecanismo eficiente para asignar recursos y promover el crecimiento, por lo que debe jugar el papel central en la vida económica de nuestro país. Sin embargo, éste no puede funcionar adecuadamente sin una infraestructura jurídica y de regulación clara e imparcial, que garantice la libre iniciativa y corrija las fallas del mercado”. Creemos en la economía de mercado, pero también en que la regulación eficaz y la participación activa de gremios empresariales, sindicatos de trabajadores y organizaciones de la sociedad civil es necesaria para el buen funcionamiento del mercado.
Fuerza Social agrupa a profesionales y técnicos, dirigentes de base y activistas comunitarios, empresarios y emprendedores, amas de casa y jóvenes entusiastas, entre muchos otros grupos sociales, que comparten la aspiración de renovar la política y avanzar hacia el bienestar y la prosperidad para todos. Esto nos diferencia de otros partidos, en particular aquel en que uno de sus fundadores decía que “los técnicos se alquilan”. La experiencia acumulada en cargos públicos, empresas privadas, centros de investigación, instituciones académicas, organizaciones de la sociedad civil y entidades internacionales hace del equipo de Fuerza Social un grupo cohesionado y coherente, abierto a nuevas ideas y dispuesto a estimular el debate interno, capaz de hacer una gestión pública eficiente, eficaz y honesta.
Los ataques que recibe fuerza social provienen de personas que no nos conocen, defienden las maneras tradicionales de hacer política, o de los “nuevos tontos útiles” (en especial los mediáticos), cuyas críticas estridentes han terminado haciendo que Susana Villarán sea más conocida y apreciada. (Francisco Sagasti*)
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* El autor, consultor internacional en Ciencia y Tecnología, pertenece al partido Fuerza Social y participó en la elaboración de su plan de gobierno.
* El autor, consultor internacional en Ciencia y Tecnología, pertenece al partido Fuerza Social y participó en la elaboración de su plan de gobierno.
Susana Villarán ¿La Reina de las mentiras?
Según el diario Correo TAMBIÉN SE OPUSO A LOS HOSPITALES DE LA SOLIDARIDAD Y LA LÍNEA AMARILLA Y LUEGO SE RETRACTÓ.
Correo
30 de septiembre de 2010
La contradicción es su divisa. Si algo ha quedado claro en esta campaña electoral es que la candidata de Fuerza Social, Susana Villarán, ha enarbolado con entusiasmo y persistencia las banderas de la inconsecuencia programática, la propuesta mutante y el "no dije lo que dije".
Y es que sus marchas y contramarchas en temas como la legalización de las drogas, la integración de los Hospitales de la Solidaridad al Ministerio de Salud (Minsa), los impuestos a los autos antiguos y el metro para Lima han desnudado sin pudor la inconsistencia de su proyecto político.
Vayamos por partes. El 22 de julio pasado, cuando su candidatura aún no despegaba, Villarán acudió al programa Enemigos Públicos, en donde confesó que en su juventud consumió marihuana.
Pero la cosa no quedó ahí. Acto seguido, sostuvo que la guerra contra las drogas no se gana ni con represión ni con cultivos alternativos y que la única manera de luchar de manera frontal contra el narcotráfico es legalizando las drogas.
Al ser consultada sobre si se debe legalizar la marihuana y la cocaína, Villarán respondió enfática: "Todo, todo, todo. Debería venderse en farmacias con control de calidad, con un precio accesible, pero con una inmensa campaña contra las drogas".
Sin embargo, hace dos semanas, durante su participación en el CADE de emprendedores, Villarán se defendió de los cuestionamientos señalando que la legalización de las drogas no es un tema de competencia municipal y que no figura en su plan de gobierno. "Pueden revisar de arriba abajo mi plan de gobierno y no van a encontrar nada al respecto", indicó.
HOSPITALES SOLIDARIOS. Días después, el 21 de setiembre, Villarán acudió a RPP y lanzó una de sus propuestas más polémicas: integrar los Hospitales de la Solidaridad al Ministerio de Salud.
"Nosotros queremos integrar eso (los Hospitales de la Solidaridad) en una sola red de servicios con el Minsa. Asegurar la calidad, que las personas puedan tener una historia clínica", afirmó en aquella oportunidad.
Sin embargo, ante la andanada de cuestionamientos que advertían que esto en la práctica implicaba la desaparición de uno de los programas más exitosos de la actual gestión municipal, la candidata de Fuerza Social otra vez retrocedió.
Al día siguiente "aclaró" que una eventual gestión suya no va a transferir los hospitales solidarios a la administración del Minsa y precisó que su intención es mejorar este sistema mediante la integración del "aspecto específico de las historias clínicas al sistema de salud público".
MÁS IMPUESTOS. El mismo 21 de setiembre, en la misma emisora, la candidata de Fuerza Social planteó otra de sus perlas: crear un impuesto a los vehículos usados por contaminar el medio ambiente. "Nosotros sí vamos a pelear por que los carros nuevos no paguen impuestos y los carros antiguos paguen impuestos más altos, como en Canadá, porque contaminan muchísimo más y afectan nuestra salud. Es decir, al revés de lo que actualmente ocurre", sostuvo.
Al día siguiente se desdijo nuevamente y recurrió una vez más al subterfugio de señalar que un alcalde no tiene competencia para proponer la creación de impuestos.
NO AL METRO. Durante su presentación en el programa El Francotirador el 19 de agosto pasado, Villarán prácticamente ninguneó el metro y explicó que su plan de transporte para Lima apuesta por un sistema integrado que disminuirá de 580 a 300 las rutas existentes.
"Lima necesita extenderse, y eso lo vamos a lograr con el sistema integrado y una autoridad exclusiva para el transporte en la municipalidad. Nada haremos poniendo rayitas, metros y esas cosas", subrayó.
En el mismo sentido, el candidato de FS a teniente alcalde, Eduardo Zegarra, expresó hace sólo tres días que "Lima no requiere de un metro". Sin embargo, durante el debate, Villarán aseguró que el plan de Fuerza Social "no se opone a los grandes proyectos", como el del metro para Lima, sino que se dará prioridad al reordenamiento del transporte público.
LAS PROPIEDADES. El viernes 24 de setiembre, un diario local denunció que Villarán no declaró en la hoja de vida que presentó ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) un total de 14 propiedades (que conforman el Centro Comercial El Suche).
La candidata no sólo recurrió a su manoseado recurso de denunciar una supuesta guerra sucia en su contra, sino que además aseguró repetidas veces que no tenía ninguna propiedad.
Pues bien, desde el día de la denuncia hasta el martes último Villarán ha dado diferentes versiones al respecto. El domingo pasado, en el programa Cuarto Poder, explicó que los 14 locales son una herencia de sus padres y que les pertenecían a los siete hermanos Villarán y a una sobrina.
Sostuvo que si no declaró esas propiedades fue porque no sabía que el proceso para individualizar los locales ya había terminado.
El martes, luego de conocerse los documentos presentados por su rival, la candidata pepecista Lourdes Flores, Villarán se vio obligada a cambiar su versión. Explicó que en el 2005 sacó un préstamo hipotecario y compró tres de las tiendas.
LÍNEA AMARILLA. En mayo de este año, Villarán se comprometió "a suspender las licitaciones de la Línea Amarilla" y de la Ordenanza Municipal 1020 ante los pobladores de la Asociación Vecinal Central de la Margen Izquierda del Río Rímac, en el Cercado.
Allí incitó a los pobladores a protestar en contra de la Municipalidad de Lima y les aseguró que se expropiarían sus viviendas.
No obstante, su candidato a regidor, actualmente concejal de la Municipalidad de Lima, Rafael García Melgar, fue quien firmó el acta de concejo que ordenaba ejecutar el proyecto.
¿Y el Partido Comunista? Aparentes falsedades y contradicciones de la lideresa de Fuerza Social (FS), Susana Villarán, siguen apareciendo. Según denunció el legislador del PPC-UN Juan Carlos Eguren -documentos en mano-, Villarán omitió colocar en su hoja de vida su antigua militancia en el Partido Comunista Revolucionario (PCR), que data de entre los años 1977 y 1979.
Según la declaración jurada de vida que Villarán presentó cuando postuló en el 2006, el PCR fue su primera agrupación política. Hoy ni la web de Infogob ni votoinformado.pe registran la militancia de Villarán en ese grupo recalcitrante.
Ni su padre se salva. Susana Villarán aseguró en el debate que su padre, Fernando Villarán Duany, proviene de raíces humildes y que había terminado sus estudios en el turno nocturno del Colegio Estatal Guadalupe. Sin embargo, según la bitácora del costosísimo Colegio Compañía de Jesús Asia-Inmaculada, Villarán Duany formó parte de la Promoción 1932 y terminó su secundaria a los 17 años. Esto puede confirmarse en el árbol genealógico de la familia.
MÁS:
Un pasaje de contradicciones - El Comercio 29 de septiembre de 2010
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Álvaro (Villarán) Alcalde
Agenda política |
| Expreso Por César Campos R. cesarcamposlima@yahoo.com Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla 29 de septiembre de 2010 El piloto automático utilizado por Susana Villarán en su exhibición pública junto a Lourdes Flores, connota la metáfora del vaso medio lleno o medio vacío. Decimos “exhibición pública” en forma deliberada porque Villarán renunció a toda forma de debate, lo cual esperábamos seguir la tarde del lunes 27. Sus estrategas consideraron sin duda que los silencios y las olímpicas elusiones de la candidata de Fuerza Social a los emplazamientos de su oponente, garantizaban el vaso medio lleno por el auspicio de algunas encuestas. ¿Para qué perder el tiempo en una polémica sobre diagnósticos municipales, planes, objetivos, enfoques políticos? ¿Qué necesidad de enfriar el teflón con diez puntos porcentuales de ventaja? “Sigamos fortaleciendo la imagen de la tía buena, regia, liberal y esperanzadora. Nada más”, pareció ser la consigna de esta tienda. Sin embargo, la presentación Villarán-Flores también ha generado la perspectiva del vaso medio vacío para la primera. Insolvencia para debatir, escasa claridad de algunas ofertas técnicas (patético en el caso del transporte) y también de algunas cuentas personales, sobre todo lo relativo a las propiedades del pasaje El Suche del distrito de Miraflores. En este último punto, es necesario ser precisos. Como lo insinuó la misma Flores Nano, la mayoría de limeños tiene un alto concepto de Villarán y no la juzgan una mujer deshonesta, ambiciosa del dinero fácil o ganada por una voracidad inmobiliaria semejante a Donald Trump. Lo que sorprende –en el mejor de los casos– es la ingenuidad para desconocer un hecho que de todas maneras gravitaría en su imagen, pues los candidatos son escudriñados al milímetro en cada proceso electoral. ¿Cómo pudo pasar por alto un tema hereditario donde Villarán reconoce ser beneficiaria y que implica firmar minutas y escrituras públicas? ¿De qué forma se descuidó de este asiento registral de tres propiedades a su nombre y el de su todavía esposo? ¿Acaso su contador no le advirtió el requerimiento de pagar el impuesto predial sobre las mismas y con eso quedar advertida de su vínculo con ellas? Como lo dijo su fletador mediático, Jaime Bayly, Villarán debió responder de inmediato esta imputación de Flores Nano, no esperar 24 horas después para poner en orden lo que parece una negligencia supina. Repito, en el mejor de los casos. Y si se trata de una negligencia propia, Susana no responde adecuadamente diciendo que debe consultarle el tema a su hermano Álvaro, responsable de administrar las propiedades de El Suche. ¿Qué nos diría, de ser alcaldesa, por una obra mal hecha, una inversión ineficiente, un servicio municipal caído, el incremento del caos vehicular, la debacle de la seguridad ciudadana en Lima? “No lo sé. Voy a consultarle a mi hermano Álvaro”. ¿Tal sería su respuesta? En este caso, mejor hubiera sido que Fuerza Social lanzara a Álvaro Villarán de la Puente como próximo alcalde de nuestra capital. |
sábado, 25 de septiembre de 2010
César Hildebrandt: "De cómo PPK me hizo cambiar"
Semanario “Hildebrandt en sus trece”
24 de septiembre de 2010
Digitalizado por Muladar News
PPK es a veces una persona abominablemente inteligente. Hace en HD lo que otros hacen con chusquedad. Intriga como si estuviéramos en la vieja Florencia. No mata a puñaladas: envenena vertiendo unas gotas sacadas del compartimento secreto de una sortija. Es un cortesano y un quietista.
Dice PPK que los inversionistas extranjeros se pueden poner inquietos -y de hecho ya nos miran de reojo- si es que “las cosas se mueven en la dirección incorrecta”. O sea, si Susana Villarán gana las elecciones.
Y cita al Barclays Bank diciendo que es el primero que se ha puesto en alerta.
Me extraña que PPK, que es norteamericano de pasaporte, bolsillo y corazón, no sepa que, hace apenas un mes, los piratas financieros del Barclays Bank tuvieron que pagarle al gobierno de los Estados Unidos 298 millones de dólares por realizar transacciones de muchos ceros a la derecha con bancos de Cuba, Irán, Libia y Sudán. ¡Imagínense!
El Departamento de Justicia del gobierno estadounidense hizo la denuncia ante una corte de Nueva York porque comerciar con esos países está prohibido. Y el Barclays Bank hizo todos esos movimientos a través de la bolsa neoyorquina entre los años 1995 al 2006.
“Comercio con el enemigo” fue la acusación principal. Fue en un arreglo no judicial que el Barclays Bank se allanó a pagar los 298 millones de dólares.
¿A quién pretende asustar PPK?
¿Los banqueros especuladores que hicieron del capitalismo una mafia de derivados y de papeles basura están nerviosos porque en la remota Lima una izquierdista aggiornada puede llegar a la alcaldía provincial?
¡No me digan! ¿El Metropolitano se convertirá en el Metro de Moscú? ¿Las madres del vaso de leche levantarán el puño cada mañana? ¿Las escaleras de Castañeda se elevarán hasta el cielo rojo de Mao? ¿Patria Roja izará sus banderas en la Plaza de Armas?
¿Y PPK es el embajador del miedo? ¿Y debemos seguir su flauta como si fuéramos ratones?
No pensaba votar en estas elecciones. Ahora he decidido que sí iré a votar. Y votaré por Susana Villarán, la que, según PPK, desasosiega al Barclays Bank. Me fascina la idea de que la banquería internacional con epicentro en Londres se ponga saltona. Quiero vivir para verlo.
Votaré por Susana Villarán no sólo por sus méritos, sino porque PPK y sus cuyes mediáticos no la quieren.
Y porque me parece repugnante que la derecha quiera aterrorizarnos poniendo a la banca internacional como pretexto.
PPK miente a sabiendas.
Lo hace porque la derecha que él representa -la que viene del contrato Dreyfus, del fugitivo Mariano Ignacio Prado, del cauchero Arana, la madre de todas nuestras derrotas- cree que el Perú es su latifundio y que los peruanos son sus empleados.
Se trata de que nadie discuta nada esencial. Es el fin de la historia en versión de Juan Paredes Castro.
¿Que el modelo no redistribuye?
Eso no se discute.
¿Que nos estamos farreando esta prosperidad?
Eso no se discute.
¿Que los impuestos a las sobreganancias mineras son recomendados hasta por el FMI?
Eso no se discute.
Y cuidadito, peruanos de segunda, si eligen a alguien heterodoxo que haga recordar al barrantismo en olor de multitud.
Porque el Dios de Cipriani -no el que botó a los mercaderes del templo- ha establecido que Fukuyama tenía razón, que la historia ha terminado, que todo lo que venga será un eco redundante y que el libre mercado ha entrado en el santoral.
Ni Bartolomé Herrera se imaginó algo parecido. Ni Riva Agüero. Ni Beltrán.
La derecha que viene de Echenique y sus raterías, la que es hija de la huida y la traición, la nieta de Benavides, ha decidido que nada se puede mover sin que ella y la banca internacional -a veces tan prontuariada como cualquier delincuente- lo autoricen.
Y, claro, votar por la Villarán es desafinar. Porque piensan que la Villarán traerá a Humala. Y Humala es la pezuña del demonio.
Se equivocan. La Villarán lo que puede traer es un poco de aire fresco en esta atmósfera de pedorreos y audios decadentes. Y un poco de fiscalización. Y bastante decencia.
Y lo que puede lograr la Villarán es que Humala se dé cuenta de que el camino de las izquierdas pasa también por los planes concretos, la administración eficaz, las cuentas claras y la simpatía incluyente.
PPK y los suyos no entienden que la izquierda es una opción democrática y que expulsarla del sistema, como quieren sus cuyes, es empujarla al resentimiento y, eventualmente, a la violencia.
En Colombia, los conservadores mataron a tantos liberales que un día un grupo de ellos se fue al campo y no regresó. Hace 45 años que tienen ese cáncer que Uribe quiso curar a bombardeos.
Aquí los PPK no saben que Susana Villarán es lo que en Europa se llamaría una socialdemócrata. Y la socialdemocracia es el moderno centro.
Pero los burros no quieren ni siquiera que nos acerquemos al centro. Quieren la derecha de García, la manga ancha del converso García, las licitaciones del ex aprista García.
Prefieren el enjuague. Y pretenden que su miedo nos paralice.
Que se vayan ya saben dónde.
FUENTE: Hildebrandt en sus trece
24 de septiembre de 2010
Digitalizado por Muladar News
PPK es a veces una persona abominablemente inteligente. Hace en HD lo que otros hacen con chusquedad. Intriga como si estuviéramos en la vieja Florencia. No mata a puñaladas: envenena vertiendo unas gotas sacadas del compartimento secreto de una sortija. Es un cortesano y un quietista.
Dice PPK que los inversionistas extranjeros se pueden poner inquietos -y de hecho ya nos miran de reojo- si es que “las cosas se mueven en la dirección incorrecta”. O sea, si Susana Villarán gana las elecciones.
Y cita al Barclays Bank diciendo que es el primero que se ha puesto en alerta.
Me extraña que PPK, que es norteamericano de pasaporte, bolsillo y corazón, no sepa que, hace apenas un mes, los piratas financieros del Barclays Bank tuvieron que pagarle al gobierno de los Estados Unidos 298 millones de dólares por realizar transacciones de muchos ceros a la derecha con bancos de Cuba, Irán, Libia y Sudán. ¡Imagínense!
El Departamento de Justicia del gobierno estadounidense hizo la denuncia ante una corte de Nueva York porque comerciar con esos países está prohibido. Y el Barclays Bank hizo todos esos movimientos a través de la bolsa neoyorquina entre los años 1995 al 2006.
“Comercio con el enemigo” fue la acusación principal. Fue en un arreglo no judicial que el Barclays Bank se allanó a pagar los 298 millones de dólares.
¿A quién pretende asustar PPK?
¿Los banqueros especuladores que hicieron del capitalismo una mafia de derivados y de papeles basura están nerviosos porque en la remota Lima una izquierdista aggiornada puede llegar a la alcaldía provincial?
¡No me digan! ¿El Metropolitano se convertirá en el Metro de Moscú? ¿Las madres del vaso de leche levantarán el puño cada mañana? ¿Las escaleras de Castañeda se elevarán hasta el cielo rojo de Mao? ¿Patria Roja izará sus banderas en la Plaza de Armas?
¿Y PPK es el embajador del miedo? ¿Y debemos seguir su flauta como si fuéramos ratones?
No pensaba votar en estas elecciones. Ahora he decidido que sí iré a votar. Y votaré por Susana Villarán, la que, según PPK, desasosiega al Barclays Bank. Me fascina la idea de que la banquería internacional con epicentro en Londres se ponga saltona. Quiero vivir para verlo.
Votaré por Susana Villarán no sólo por sus méritos, sino porque PPK y sus cuyes mediáticos no la quieren.
Y porque me parece repugnante que la derecha quiera aterrorizarnos poniendo a la banca internacional como pretexto.
PPK miente a sabiendas.
Lo hace porque la derecha que él representa -la que viene del contrato Dreyfus, del fugitivo Mariano Ignacio Prado, del cauchero Arana, la madre de todas nuestras derrotas- cree que el Perú es su latifundio y que los peruanos son sus empleados.
Se trata de que nadie discuta nada esencial. Es el fin de la historia en versión de Juan Paredes Castro.
¿Que el modelo no redistribuye?
Eso no se discute.
¿Que nos estamos farreando esta prosperidad?
Eso no se discute.
¿Que los impuestos a las sobreganancias mineras son recomendados hasta por el FMI?
Eso no se discute.
Y cuidadito, peruanos de segunda, si eligen a alguien heterodoxo que haga recordar al barrantismo en olor de multitud.
Porque el Dios de Cipriani -no el que botó a los mercaderes del templo- ha establecido que Fukuyama tenía razón, que la historia ha terminado, que todo lo que venga será un eco redundante y que el libre mercado ha entrado en el santoral.
Ni Bartolomé Herrera se imaginó algo parecido. Ni Riva Agüero. Ni Beltrán.
La derecha que viene de Echenique y sus raterías, la que es hija de la huida y la traición, la nieta de Benavides, ha decidido que nada se puede mover sin que ella y la banca internacional -a veces tan prontuariada como cualquier delincuente- lo autoricen.
Y, claro, votar por la Villarán es desafinar. Porque piensan que la Villarán traerá a Humala. Y Humala es la pezuña del demonio.
Se equivocan. La Villarán lo que puede traer es un poco de aire fresco en esta atmósfera de pedorreos y audios decadentes. Y un poco de fiscalización. Y bastante decencia.
Y lo que puede lograr la Villarán es que Humala se dé cuenta de que el camino de las izquierdas pasa también por los planes concretos, la administración eficaz, las cuentas claras y la simpatía incluyente.
PPK y los suyos no entienden que la izquierda es una opción democrática y que expulsarla del sistema, como quieren sus cuyes, es empujarla al resentimiento y, eventualmente, a la violencia.
En Colombia, los conservadores mataron a tantos liberales que un día un grupo de ellos se fue al campo y no regresó. Hace 45 años que tienen ese cáncer que Uribe quiso curar a bombardeos.
Aquí los PPK no saben que Susana Villarán es lo que en Europa se llamaría una socialdemócrata. Y la socialdemocracia es el moderno centro.
Pero los burros no quieren ni siquiera que nos acerquemos al centro. Quieren la derecha de García, la manga ancha del converso García, las licitaciones del ex aprista García.
Prefieren el enjuague. Y pretenden que su miedo nos paralice.
Que se vayan ya saben dónde.
FUENTE: Hildebrandt en sus trece
Los últimos de la clase
La República
Jue, 23/09/2010
Por: Hugo Neira
Hubo un momento en que me alegré por el ascenso de Susana Villarán y en este mismo diario aplaudí su estilo de campaña al que llamé “republicano”. Pero, por desgracia, dos sombras se han sumado a su candidatura. Por una parte, la adherencia que lleva, sin necesitarla, con un grupo gremial que hizo y deshizo en la educación de los pobres, dejándolos peor que nunca. Veo difícil que en el poder municipal pueda sacar el cuerpo a esos aliados venidos del Pleistoceno. Son, señora mía, ellos, uno de los grandes males del país. Y no son de izquierda, sino otra argolla más. Por otra parte, y aunque no lo haya buscado, por el provecho publicitario que Ollanta Humala espera sacar de esa simpatía de última hora por la señora Villarán. No, no votaré por ella. No tiene, por ejemplo, la propuesta de un metro.
Y hay un asunto de fondo. ¿Van a municipalizar la educación que se vino por los suelos con esos mismos que la destruyeron? No hace mucho que Nicolás Lynch escribiera no uno sino tres libros de títulos elocuentes, uno se llama, justamente, Los últimos de la clase. Siempre me admiró el coraje intelectual de su autor, por entonces ministro de Educación. Ahora bien, señala a los del maoísmo magisterial como “aliados, adversarios y enemigos de la reforma educativa en el Perú”. Por si acaso, llevan el sello editorial de San Marcos.
“Reacción conservadora con discurso revolucionario”. Eso y los trucos para perpetuarse en el sindicato están en El pensamiento arcaico en la educación peruana (2004). Pero, ingenuo de mí, creí que la responsabilidad del maoísmo criollo en el desastre educacional quedaba zanjada, pero no. La señora Villarán los resucita. Me pellizco y no me lo creo. Ya andaban medio quebrados por la habilidad del ministro Chang que los había derrotado con evaluaciones y concursos y ahora ¿se les abre las enjoyadas puertas de la educación masiva en la capital? Qué disparate. No se trata de ningunear a nadie, pero ¿una alianza con los que a millones de escolares vuelven “los últimos de la clase” en el ranking de la educación mundial? ¿Con quienes impidieron la modernización de las mentes que tanta falta nos hacen para la modernización de la política? Sin esos “educadores” tendríamos públicos masivamente cultos. Y otro gallo nos cantara.
No votaré por Villarán. No garantiza que la educación mejore sino empeore. Mis reparos son porque me importa la educación de mi país, la popular, por encima de toda otra consideración. No vengo de los grandes colegios privados. No tuve padres ricos. Pero recibí una excelente formación en aulas fiscales cuando los maestros eran normalistas y el Sutep no existía. Aprendí lo que los niños del Perú hoy no aprenden: el gusto por la lectura y la libertad en el pensar. Y la capacidad ética de decir no, que es lo que ahora hago.
Y en nombre de ese mismo origen plebeyo es que no entiendo que ser de izquierda sea aliarse con enemigos de la cultura. Por lo demás, se entiende la simpatía de la clase A y B por Susana Villarán pese a que lleve en su lista a los últimos dogmáticos del planeta. Ellos, los pudientes, envían sus hijos a colegios de paga. Pero en aulas estatales se formó al pueblo, y se lo deformó. Y eso han hecho, acrecentar la ignorancia.
La señora Villarán ha presentado un equipo que no está mal, tecnócratas e independientes. A los del Sutep les da la mano, ya veremos. La ex ministra Helfer los conoce, cuando Fujimori se estuvieron quietitos.
Villarán pudo trazar la línea sensata que en países vecinos separa socialdemócratas de totalitarios, pero no. En fin, emito esta opinión consciente de que a solo un 33% de ciudadanos le importa el tema; los otros llevan ya a sus hijos a escuelitas privadas que tampoco gozan de calidad. Así, la baraja del voto anda muy mezclada. Si Villarán triunfa, es ella. Nos estamos pareciendo a México, en donde nada es de derecha o de izquierda sino todo lo contrario. Los nuevos lideratos se parecen, como ese significativo tic suyo, de hablar de sí misma en tercera persona, igualito que el comandante Humala.
Jue, 23/09/2010
Por: Hugo Neira
Hubo un momento en que me alegré por el ascenso de Susana Villarán y en este mismo diario aplaudí su estilo de campaña al que llamé “republicano”. Pero, por desgracia, dos sombras se han sumado a su candidatura. Por una parte, la adherencia que lleva, sin necesitarla, con un grupo gremial que hizo y deshizo en la educación de los pobres, dejándolos peor que nunca. Veo difícil que en el poder municipal pueda sacar el cuerpo a esos aliados venidos del Pleistoceno. Son, señora mía, ellos, uno de los grandes males del país. Y no son de izquierda, sino otra argolla más. Por otra parte, y aunque no lo haya buscado, por el provecho publicitario que Ollanta Humala espera sacar de esa simpatía de última hora por la señora Villarán. No, no votaré por ella. No tiene, por ejemplo, la propuesta de un metro.
Y hay un asunto de fondo. ¿Van a municipalizar la educación que se vino por los suelos con esos mismos que la destruyeron? No hace mucho que Nicolás Lynch escribiera no uno sino tres libros de títulos elocuentes, uno se llama, justamente, Los últimos de la clase. Siempre me admiró el coraje intelectual de su autor, por entonces ministro de Educación. Ahora bien, señala a los del maoísmo magisterial como “aliados, adversarios y enemigos de la reforma educativa en el Perú”. Por si acaso, llevan el sello editorial de San Marcos.
“Reacción conservadora con discurso revolucionario”. Eso y los trucos para perpetuarse en el sindicato están en El pensamiento arcaico en la educación peruana (2004). Pero, ingenuo de mí, creí que la responsabilidad del maoísmo criollo en el desastre educacional quedaba zanjada, pero no. La señora Villarán los resucita. Me pellizco y no me lo creo. Ya andaban medio quebrados por la habilidad del ministro Chang que los había derrotado con evaluaciones y concursos y ahora ¿se les abre las enjoyadas puertas de la educación masiva en la capital? Qué disparate. No se trata de ningunear a nadie, pero ¿una alianza con los que a millones de escolares vuelven “los últimos de la clase” en el ranking de la educación mundial? ¿Con quienes impidieron la modernización de las mentes que tanta falta nos hacen para la modernización de la política? Sin esos “educadores” tendríamos públicos masivamente cultos. Y otro gallo nos cantara.
No votaré por Villarán. No garantiza que la educación mejore sino empeore. Mis reparos son porque me importa la educación de mi país, la popular, por encima de toda otra consideración. No vengo de los grandes colegios privados. No tuve padres ricos. Pero recibí una excelente formación en aulas fiscales cuando los maestros eran normalistas y el Sutep no existía. Aprendí lo que los niños del Perú hoy no aprenden: el gusto por la lectura y la libertad en el pensar. Y la capacidad ética de decir no, que es lo que ahora hago.
Y en nombre de ese mismo origen plebeyo es que no entiendo que ser de izquierda sea aliarse con enemigos de la cultura. Por lo demás, se entiende la simpatía de la clase A y B por Susana Villarán pese a que lleve en su lista a los últimos dogmáticos del planeta. Ellos, los pudientes, envían sus hijos a colegios de paga. Pero en aulas estatales se formó al pueblo, y se lo deformó. Y eso han hecho, acrecentar la ignorancia.
La señora Villarán ha presentado un equipo que no está mal, tecnócratas e independientes. A los del Sutep les da la mano, ya veremos. La ex ministra Helfer los conoce, cuando Fujimori se estuvieron quietitos.
Villarán pudo trazar la línea sensata que en países vecinos separa socialdemócratas de totalitarios, pero no. En fin, emito esta opinión consciente de que a solo un 33% de ciudadanos le importa el tema; los otros llevan ya a sus hijos a escuelitas privadas que tampoco gozan de calidad. Así, la baraja del voto anda muy mezclada. Si Villarán triunfa, es ella. Nos estamos pareciendo a México, en donde nada es de derecha o de izquierda sino todo lo contrario. Los nuevos lideratos se parecen, como ese significativo tic suyo, de hablar de sí misma en tercera persona, igualito que el comandante Humala.
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