viernes, 7 de octubre de 2011


Vivir en estado play


Fuente: Diario La República

La revista Somos, en su página Fuimos & Seremos, destaca el comentario machista del futbolista Ulloa: “Las mujeres están para cocinar y servir al hombre”, llamándolo, no sin razón, cavernícola y medieval. No obstante, al lado, a toda página, hay un anuncio de la consola Play Station 3, de Sony, que dice en grandes caracteres: “De cada 10 mujeres, solo 1 está buena”. Y a renglón seguido comenta: “Somos todos jugadores”. La diferencia entre el primer jugador, a saber del arquero del Aurich, y los jugadores a los que alude Sony es que el primero no tiene otro control de calidad que su cerebro y su lengua. Su frase infeliz, respecto de una jueza, no tiene otro responsable que él mismo y su ideología machista primaria.
En cambio los eslogan comerciales de Sony han circulado por una serie de instancias, desde los creativos de la agencia, pasando por sus directivos y, por supuesto, los ejecutivos de la firma que contrató la pieza publicitaria. Hoy saltó la liebre en el Twitter, pero su difusión infecciosa en los medios masivos ya tiene varios días.
No es ocioso detenerse a explicar por qué es nociva esa pieza, dado que aparentemente mucha gente la acepta como un chiste publicitario sin consecuencias. Al reducir a las mujeres a un objeto lúdico, como una pelota o un vehículo en un videojuego, se les retira su condición de seres humanos con derechos que es obligatorio respetar. Así, el energúmeno que les mete la mano, las ofende de palabra o ruido, las agarra a golpes en la intimidad del hogar o de plano las viola, no es un delincuente sino un jugador. Al rebajar la dignidad femenina a un catálogo de preferencias masculinas, implícitamente se autoriza y fomenta tratarlas como cosas controladas por un mando de Play, tal como se aprecia en la foto, en donde un brazo musculoso domina a los otros dos, frágiles y delicados. En el imaginario: femeninos.
En circunstancias en que no se aprueba la ley contra el feminicidio, que tantas víctimas causa en nuestro país, la publicación de anuncios como este, sin que nadie diga nada durante varios días, retrata mejor que muchas encuestas el estado de evolución de nuestra sociedad.
Si eso “piensan” los “creativos” de la agencia que produjo esa pieza para Sony, ¿por qué pedirle más al arquero del club norteño, quien después de todo puede haber crecido en ese entorno ideológico en el que las mujeres son accesorios utilitarios de los hombres? La violencia de estos discursos, respaldados por el prestigio de una marca internacional, se traduce en personas maltratadas, vejadas y menospreciadas. Por eso este anuncio no puede ser tomado a la broma. Sony tendría que retirarlo de inmediato, tal como en su momento hicieron Honda, LAN y el propio diario El Comercio, cuando se les hizo notar que habían publicado mensajes tan retrógrados y denigrantes como éste. Pero sobre todo deberían cambiar de marketeros o, por lo menos, pensar antes de publicar. Las repercusiones de este humor chabacano y sexista no tienen un ápice de gracia. Si no lo entienden, imaginen a sus madres, hermanas o hijas, manipuladas por un grueso brazo que, entre gritos guturales y risotadas, empuña un control de Play.

miércoles, 14 de septiembre de 2011


El otro 11 de Septiembre


La reconquista de  Chile

 1970
Santiago de Chile
 Paisaje después de las elecciones

En un acto de imperdonable mala conducta, el pueblo chileno elige presidente a Salvador Allende. Otro presidente, el presidente de la empresa ITT, International Telephone and Telegraph Corporation, ofrece un millón de dólares a quien acabe con tanta desgracia. Y el presidente de los Estados Unidos dedica al asunto diez millones: Richard Nixon encarga a la CIA que impida que Allende se siente en el sillón presidencial, o que lo tumbe si se sienta.

El general René Schneider, cabeza del ejército, se niega al golpe de Estado y cae fulminado en emboscada:
-Esas balas eran para mí -dice Allende.

Quedan suspendidos los préstamos del Banco Mundial y de toda la banquería oficial y privada, salvo los préstamos para los gastos militares. Se desploma el precio internacional del cobre.
Desde Washington, el canciller Henry Kissinger explica:

 -No veo por qué tendríamos que quedarnos de brazos cruzados, contemplando cómo un país se hace comunista debido a la irresponsabilidad de su pueblo.

1972
Santiago de Chile
Chile queriendo nacer

Un millón de personas desfilan por las calles de Santiago, en apoyo a Salvador Allende y contra los momios burgueses que fingen que están vivos y fingen que son chilenos.

Pueblo en fuego, pueblo rompiendo la costumbre de sufrir: en busca de sí, Chile recupera el cobre, el hierro, el salitre, los bancos, el comercio exterior y los monopolios industriales. También se anuncia la próxima nacionalización de los teléfonos de la ITT. Se pagará por ellos lo poco que la ITT dice que vales, en sus declaraciones de impuestos.

1973
Santiago de Chile
La trampa

Por valija diplomática llegan los verdes billetes que financian huelgas y sabotajes y cataratas de mentiras. Los empresarios paralizan a Chile y le niegan alimentos. No hay más mercado que el mercado negro. Largas colas hace la gente en busca de un paquete de cigarrillos o un kilo de azúcar; conseguir carne o aceite requiere un milagro de la Virgen María Santísima. La Democracia cristiana y el diario “El Mercurio” dicen pestes del gobierno y exigen a gritos el cuartelazo redentor, que ya es hora de acabar con esta tiranía roja; les hacen eco otros diarios y revistas y radios y canales de televisión. Al gobierno le cuesta moverse: jueces y parlamentarios le ponen palos en las ruedas, mientras conspiran en los cuarteles los jefes que Allende cree leales.

En estos tiempos difíciles, los trabajadores están descubriendo los secretos de la economía. Están aprendiendo que no es imposible producir sin patrones, ni abastecerse sin mercaderes. Pero la multitud obrera marcha sin armas, vacías las manos, por este camino de su libertad.
Desde el horizonte vienen unos cuantos buques de guerra de los Estados Unidos, y se exhiben ente las costas chilenas. Y el golpe militar, tan anunciado, ocurre.

Allende

Le gusta la buena vida. Varias veces ha dicho que no tiene pasta de apóstol ni condiciones de mártir. Pero también ha dicho que vale la pena morir por todo aquello sin lo cual no vale la pena vivir.

Los generales alzados le exigen la renuncia. Le ofrecen un avión para que se vaya de Chile. Le advierten que el palacio presidencial será bombardeado por tierra y aire.

Junto a un puñado de hombres, Salvador Allende escucha las noticias. Los militares se han apoderado de todo el país. Allende se pone un casco y prepara su fusil. Resuena el estruendo de las primeras bombas. El presidente habla por radio, por última vez:

La reconquista de Chile

Una gran nube negra se eleva desde el palacio en llamas. El presidente Allende muere en su sitio. Los militares matan de a miles por todo Chile. El Registro Civil no anota las defunciones, porque no caben en los libros, pero el general Tomás Opazo Santander afirma que las víctimas no suman más que el 0,01 por 100 de la población, lo que no es un alto costo social, y el director de la CIA, William Colby, explica en Washington que gracias a los fusilamientos Chile está evitando una guerra civil. La señora Pinochet declara que el llanto de las madres redimirá al país.

Ocupa el poder, todo el poder, una Junta Militar de cuatro miembros, formados en la Escuela de las Américas en Panamá. Los encabeza el general Augusto Pinochet, profesor de Geopolítica. Suena música marcial sobre un fondo de explosiones y metralla: las radios emiten bandos y proclamas que prometen más sangre, mientras el precio del cobre se multiplica por tres, súbitamente, en el mercado mundial.

El poeta Pablo Neruda, moribundo, pide noticias del terror. De a ratos consigue dormir y dormido delira. La vigilia y el sueño son una única pesadilla. Desde que escuchó por radio las palabras de Salvador Allende, su digno adiós, el poeta ha entrado en agonía.

Memoria del Fuego III: El siglo del viento



No a la guerra entre los pueblos, Si a la lucha de clases!

martes, 13 de septiembre de 2011


Un gobierno piloto


ILUSIÓN E IMPROVISACIÓN
Por: Fernando Vivas Periodista
Martes 13 de Setiembre del 2011
El gobierno de Gana Perú es un piloto televisivo lanzado al aire antes de evaluar resultados. Un caudillo nacido y vuelto a nacer en tan solo una década (¡Lula lleva 40 años de brega política, cuatro candidaturas y dos períodos presidenciales!), aliados de izquierda acostumbrados a ser académicamente ‘no gubernamentales’ de pronto obligados a ser gubernamentales y eficientes, el dilema irresuelto entre el ‘nacionalismo económico’ de viejo cuño y la necesidad de financiar las promesas inclusivas alentando la inversión extranjera en minería; son poderosos motivos que impelen a improvisar.
Ahora bien, la improvisación no implica necesariamente el fracaso. El programa piloto cuenta con buenas reservas y debe ser exitoso, si la actitud del poder es cívica y humilde, si corrige los desastres apenas se producen y rentabiliza los hallazgos aprendiendo a planificarlos. Ejemplo a la mano: Daniel Abugattas ha improvisado a la carrera un esquema de descentralización congresal que, a juzgar por el piloto iqueño, es caótico, inseguro e ineficaz si se tiene en cuenta que el pleno en Ica fue una asamblea declarativa sin participación de la población.
Ojalá Abugattas, político bienintencionado pero cascarrabias, tenga la serenidad para declarar el no va más de los plenos descentralizados y rescatar de su aventura lo que sí funcionó, la interacción de pequeñas comisiones de congresistas con la población.
La política antidrogas es una improvisación aun mayor: poner a la cabeza de Devida a un experto prococalero, para combatir el narcotráfico presionando a EE.UU. y sin pelear con el gremio cocalero en cuya agenda bien pueden colarse demandas y estrategias mafiosas, solo ha revelado confusión hasta hoy. Es hora de evaluar seriamente si vale la pena seguir con Ricardo Soberón o ‘erradicar’ por lo sano.
No todo es improvisación. Humala y Salomón Lerner han apostado a la continuidad de lo ‘malo conocido’ en sus lineamientos básicos de política económica, mientras han decidido experimentar (que no es lo mismo que improvisar, pues supone cierta planificación) con la creación de un ministerio de inclusión social cuyos alcances aún no están claros para nadie.
La improvisación se legitima en esa ilusión popular de novedad y cambio que está detrás del 70% de aprobación, según la última encuesta de Datum. Pero a la vez se alienta –¡qué miedo!– la ilusión de un nuevo autoritarismo que quisiera sentar sus reales aprovechando la coartada de la seguridad nacional.

lunes, 12 de septiembre de 2011


Entre el estilo K y el estilo H


Revista Ideele

Septiembre de 2011


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Mirarse en el espejo argentino puede ser un interesante ejercicio para ver las fortalezas, debilidades y posibles porvenires de una gestión que se estrena en el Perú.
Antes y después de que Humala tomara el mando se instaló una especie de modelofilia en la cabeza de los comentaristas. Quizás alentados por los temores del acá y del acullá, encasillar al mandatario en un esquema conocido podía servir para controlar daños y soliviantar pesares.
Venezolano, ecuatoriano, brasileño y boliviano son modelos que aún juegan en la balota. “Nosotros seguiremos el modelo peruano”, dijo al fin el Presidente del Perú, y agregó el famoso “ni calco ni copia” del Amauta, luego de haber invocado, también, al antagonista Haya de la Torre.
Para contribuir a la modelística presidencial, proponemos un esquema que ha sido poco mencionado y que a algunos podría sonar absurdo debido a las diferencias entre nuestras sociedades: el modelo argentino. No es que ellos tengan su tango y nosotros nuestro Tongo, sino que la propuesta humalista guarda relación con los fundamentos del peronismo histórico, revalorados en la era Kirchner. El peronismo es un fenómeno histórico bastante complejo y muy distinto a la emergencia del nacionalismo que propugna Ollanta Humala, sin embargo hay algunas características que se tocan en el presente.
Asomarnos al espejo argentino permite jugar con los pasivos y activos de un régimen que tuvo y tiene para todos los gustos. Néstor Kirchner  llegó al poder en el 2003 con un gran signo de interrogante como aura. Había sido gobernador de Santa Cruz, cargo en el que no se diferenció mucho de sus antecesores. Ni siquiera el haber desempeñado una labor pública daba muchas luces sobre él.
Néstor, un tipo introvertido y de aspecto sombrío, llegó casi por azar a la Presidencia en un momento en que Argentina se debatía entre la sobrevivencia y la muerte. La respuesta de la siempre irónica historia al grito del “que se vayan todos” fue sentar en el sillón a un curtido político de una de las más añejas organizaciones gauchas: el peronismo.
Kirchner reunía todas las condiciones para ser uno más en la fila de presidentes removidos. Por esa época un analista político comentó que Argentina parecía un casting de malos presidentes. Uno tras otro se sucedían dilapidando los restos de confianza y dignidad. Pero Kirchner sorprendió. En primer lugar, porque logró cumplir su periodo… Bueno, y más. Un logro notable en tiempos en que Argentina había dejado esa sana costumbre. Por esos años el problema en ese país no eran las eternas dictaduras militares, sino los fugaces gobiernos democráticos. Otro de sus logros fue concretar una extrañada estabilidad económica y política. Llegó cargando una mochila de resquemores e indiferencia y terminó imponiendo un inusitado estilo de gobierno. El estilo K no tardó en ser recurrente en los deschaves políticos argentinos.
Antes de que eso ocurriera, Kirchner tuvo que atravesar una ardua contienda en la que se enfrentó nada menos que con Carlos Saúl Menem. Allá, como acá, los poderes fácticos imponen a los candidatos determinadas condiciones para ser “elegibles”. Kirchner prometió mantener al ministro de Economía de Duhalde, Roberto Lavagna, y cumplió; al mismo tiempo que se reunía con expresivos líderes del bloque sur: Chávez y Lula.
El caso del ex comandante Ollanta Humala empata, entre otras cosas, en la parte de la mochila carga-temores. En el Perú conocemos bien la historia: Ollanta fue un comandante del Ejército que protagonizó una rebelión en el poblado de Locumba en contra del régimen de Alberto Fujimori, que por esa época ya fenecía. Luego sería vinculado al “Andahuaylazo”, una asonada protagonizada por su hermano Antauro contra el gobierno de Alejandro Toledo.
Históricamente podría establecerse un paralelo entre los orígenes del movimiento humalista y el peronismo, al que pertenecía el presidente Kirchner, salvando las distancias de tiempo y contenido. Ambos tuvieron al Ejército como incubadora, ambos fueron críticos del statu quo y ambos fueron portadores de un discurso nacionalista y populista. Con el devenir de los años los dos movimientos se institucionalizaron. En el caso del peronismo, hasta convertirse en una de las columnas del sistema en Argentina (con lo precarias y criticables que suelen ser las democracias en nuestro continente, hasta hace poco incontinente en forjar dictaduras). En el caso del nacionalismo todo está aún por verse, aunque hay que anotar que Ollanta Humala terminó siendo el candidato de la sociedad civil en las últimas elecciones. Y de momento no hay señales de que una de las mayores resistencias hacia Humala —la voluntad de patear el tablero— se haga realidad después de haber sido elegido.
Acá algunas otras anotaciones sobre dos experiencias que, a pesar de las diferencias de contexto, reúnen algunas coincidencias interesantes:
Apoyo de la sociedad civil Ollanta Humala no era el favorito de la sociedad civil peruana. Su pasado militar y su pesado familiar no aplicaban para los patrones de un sector en el que se valora más un liberalismo político y un pragmatismo económico. Humala dejó meridianamente claro que es conservador y, si se puede, hasta moralista, y que en lo económico aboga por una mayor participación del Estado.


Pero las circunstancias terminaron convirtiendo a Ollanta Humala en su favorito. Días antes de la definición de la segunda vuelta fueron apareciendo numerosos comunicados de distintos gremios respaldándolo. Nunca las elecciones peruanas registraron un despliegue como ése. En las elecciones del 2006, más bien se podría hablar de una sociedad civil partida en medio de un debate a puerta cerrada. En esta oportunidad la toma de posición fue pública.
El sector profesional progresista, que durante la administración de García estuvo muy alejado del gobierno y que tuvo una mediana participación en el régimen de Toledo, en el actual Gobierno de Humala se ha convertido en su materia prima profesional. Salvando, claro, el tema del manejo económico, aspecto en el que Ollanta, como Kirchner, decidió mantener en el mismo camino que sus antecesores.
Si bien Néstor Kirchner empezó su era familiar con interrogantes pero sin mayor expectativa, fue dando de a pocos señales que mostraban una clara diferencia con Carlos Menem. Se ganó la confianza de un sector de la sociedad civil, en especial las ONG de derechos humanos y organizaciones de víctimas; también del gremio de trabajadores y profesionales. En ese aspecto superó con creces las expectativas que se tenían de él.
Hoy el apoyo a las organizaciones de víctimas de la dictadura de los años 1970 le pasa factura con el escándalo de las Abuelas de Mayo, pero en ese entonces fue un gesto importante que ayudó a subsanar la deuda histórica que tenía el Estado argentino con las víctimas de la guerra interna.
Apoyo a la causa de los derechos humanos Luego de la primera parte del gobierno de Alfonsín (en la que hubo algunos avances), la impunidad se apoderó del país. La Junta Militar argentina, una de las más crueles y sanguinarias de América Latina, pronto fue perdonada y beneficiada con leyes de amnistía y punto final.
Néstor Kirchner, contra todo pronóstico, se compró ese pleito. Derogó las leyes de amnistía que favorecieron a la dictadura y sus cómplices, y dio todo el apoyo al sistema de justicia para que actúe con probidad y eficiencia. Durante su gobierno no se volvió a saber de los zarpazos golpistas de los carapintadas. Las ONG de derechos humanos acompañaron y respaldaron al gobierno en este proceso.
La relación de Ollanta Humala con los derechos humanos es cuando menos singular. El ex comandante del Ejército ha sido acusado de violar los derechos humanos en la Base Militar de Madre Mía. El Informe de la CVR en el Perú menciona a un tal Capitán Carlos como el protagonista de múltiples vejaciones a la población. El tristemente célebre Capitán Carlos no sería otro que el actual Presidente de la República.
De momento, esos sucesos son historia pasada. La justicia peruana no ha logrado probarle nada, pero él tampoco ha podido demostrar fehacientemente su inocencia. Sin embargo, este mismo militar ha sido, desde su irrupción política, uno de los candidatos que más ha incorporado en su discurso el tema del respeto a los derechos humanos.
No solo eso. En su equipo político inicial, y que se ha mantenido hasta hoy, aparece gente ligada al movimiento de derechos humanos; incluso ex miembros de la CVR, como Carlos Tapia. Los últimos anuncios de Ollanta Humala ya como presidente han sido cambiar de nombre al Ministerio de Justicia por Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y crear un Viceministerio de Derechos Humanos. Además de poner énfasis en el plan de reparaciones a las víctimas de la violencia política, tema que descuidó ostensiblemente el anterior gobierno.
Si Ollanta Humala fue o no fue el Capitán Carlos, quizá nunca lo sabremos. Pero si la respuesta es afirmativa, a Humala le caería bien aquello de borrar con una mano lo que hizo con la otra. En este caso, sin embargo, la frase tendría una connotación positiva.
No está de más anotar que el primer gobierno de Juan Domingo Perón no fue ajeno a la caracterización de los demás gobiernos militares: mucha represión y violación de los derechos humanos, y que fue en su segundo gobierno cuando la triple A (Alianza Anticomunista Argentina), destinada a eliminar a la guerrilla peronista argentina, inició sus siniestras labores.
Discurso progresista Ollanta Humala, como Perón, nunca se consideró socialista, ni siquiera de izquierda, lo que lo diferencia de los actuales líderes del ALBA, a pesar de que se le ha ligado insistentemente con ellos. Desde un punto de vista doctrinario, el socialismo de Chávez, Correa y Evo podría cuestionarse, y, de hecho, hay en sus países muchos políticos de vieja guardia y larga data que guerrean contra una franquicia socialista que según ellos no pertenece a sus actuales mandatarios.
Durante su primera gestión, Perón implementó una serie de políticas sociales que beneficiaron a los trabajadores. Sumadas a un discurso encendido y al papel de su esposa Eva Perón, abanderada de los “descamisados”, tuvieron fuerte impacto en los sectores populares. Aunque hasta ese momento no se le vinculaba a movimientos izquierdistas o revolucionarios: más bien se hacía hincapié en su relación con el fascismo. De hecho, el largo destierro de Perón fue en la España franquista.
Al finalizar la década de los 60 se empezó a gestar, apadrinado por Juan Domingo Perón, el movimiento de Los Montoneros, una especie de “peronismo revolucionario”; una guerrilla urbana de izquierda que tuvo su origen en el Movimiento Nacionalista Tacuara.
Hubo un tiempo en el que Ollanta Humala también fue acusado de fascista, sobre todo cuando se le vinculaba a su hermano Antauro y el discurso etnocacerista, que inflamaba la cuestión racial. De acuerdo con esa doctrina, la raza cobriza es superior a las demás. Posteriormente Ollanta deslindó con esas posturas y desarrolló el concepto del nacionalismo, término al que la izquierda y la derecha en el Perú, por diferentes motivos, le han tenido siempre alergia. Para los liberales y los izquierdistas ortodoxos el nacionalismo no puede ser otra cosa que un paso hacia el fascismo.
En la era Kirchner no ha habido una reivindicación abierta del nacionalismo, pero sí algunos gestos importantes, como la “Declaratoria de Mar del Plata” y otros en que ha primado un discurso de soberanía. Además de una política internacional alejada de las formas cortesanas con la que sus antecesores se vinculaban a los Estados Unidos, lo que les costó algunos wikilinks. Néstor Kirchner se jactaba de haber terminado de pagar su deuda externa y no deberle un peso al FMI. Sin duda, le inyectó una dosis de autoestima a un pueblo que de pronto se las vio con un déficit de su principal característica.
Ollanta Humala, por su parte, en la primera parte de su campaña hizo del discurso nacionalista su principal argumento de batalla. Inventó, junto a su principal ideólogo en materia económica, Félix Jiménez, el concepto de “economía nacional de mercado”, que nunca han sabido explicar del todo bien, pero que tiene que ver con un deslinde económico con la política de privatizaciones seguida por los gobiernos anteriores y muy acorde con el Consenso de Washington.
Centro-izquierda Actualmente la postura de Ollanta Humala ha virado hacia la centro-izquierda. Se podría considerar como una socialdemocracia en esos tiempos peruanos en que esa tendencia era declarada desierta. Lo más próximo a ella pudo haber estado representado por Perú Posible, pero su líder no parece haber tenido la talla ni la audacia como para hacerse del reto. Por buen tiempo el centro en el país yacía abandonado. Ni bien llegó al gobierno, Alan García lo dejó. Con una voracidad instantánea se hizo sitio en la derecha, una zona donde parecía que ya no cabía ni uno más, tal como señala Aldo Panfichi en su “Alan enterró al APRA popular”. Durante todo ese tiempo Alejandro Toledo emitió señales demasiado difusas como para captar una vacía tribuna intermedia.
Desde la centro-izquierda hasta el extremo le dejaron a Ollanta Humala el camino libre. El APRA histórico guarda muchas similitudes con el peronismo histórico, solo que uno tuvo un origen militar y el otro uno civil. El nacionalismo de Ollanta Humala, de raigambre militar, recogió las banderas que García terminó de arrojar. De ahí que las citas acerca de Haya de la Torre en su mensaje presidencial hayan sido algo más que retórica efectista.
El peronismo, un partido que ha acompañado gran parte de la vida republicana argentina, ha atravesado por diferentes momentos. Para situarnos en las últimas décadas, hubo un tiempo en el que representó los intereses de la derecha en su facción más privatizadora. Fue con Carlos Saúl Menem. Con la era Kirchner el peronismo estaría retomando las banderas históricas del movimiento, que, haciendo un símil con nuestro país, representaría las reivindicaciones por las que el APRA histórico tanto luchó.
El actual peronismo tampoco se ubica en una posición extrema. Tiene buena relación con el grupo del ALBA, pero sin ser parte de él. En Argentina, tanto el Partido Radical como el Justicialista (peronismo) se reivindican como institucionalistas, pero la política social de los últimos, sus posiciones políticas y sus variantes económicas, acompañadas de un discurso por momentos encendido, lo ubican más a la izquierda. A diferencia del APRA de García, que en su reacomodo se arreconchumó hacia la derecha dejando el centro desolado y a una izquierda con viada, el peronismo de los Kirchner dejó a la izquierda sin muchas banderas originales que agitar y sin bastiones sociales inconmovibles.
Tanto el peronismo como el nacionalismo son movimientos políticos de amplio espectro. Ambos tienen un sector de derecha, otro de izquierda y un centro que debe permitirse avanzar sin que se agudicen las contradicciones al interior de ellos. 
Matrimonio de poder La primera asociación que alguien podría hacer entre los Kirchner y los Humala viene del lado parental. Representan, ambos, un matrimonio con claras ambiciones políticas. La connotación negativa o positiva del término depende del lector. Los medios de comunicación han invertido, en el caso de cada país, los roles que le atribuyen a cada cual. En Argentina se decía que Cristina era un apéndice y aprendiz de su esposo. Que el cerebro de la facción peronista que ellos encabezaban era Néstor. Cuando el ex presidente argentino falleció, declararon la muerte en vida de la gestión de Cristina. ¿Qué hará ahora sin él?, se preguntaban algunos, y no se podía disimular un tufo machista.
Pero en el Perú, que no es un paraíso del antimachismo, el análisis del matrimonio ha tenido una connotación distinta. Se dice más bien que es Nadine Heredia quien lleva la voz cantante, y que es el cerebro del movimiento nacionalista. Son conocidas las crónicas de los periodistas que señalan que en cada entrevista o discurso Nadine está a la distancia dictándole la pauta con gestos. 
Círculo hermético Una de las primeras cosas que quedaron claras desde los primeros días del flamante Presidente peruano es que la era de los mandatarios extrovertidos había terminado en nuestro país. Ollanta Humala ha dejado clarito que no le interesa salir todos los días en medios de comunicación, ni tener una relación tan distendida con la prensa como su antecesor.
Pero su timidez no termina ahí. Si ya como candidato resultaba poco asequible, como Presidente ha reforzado este rasgo. En la época en que estaban definiendo el equipo ministerial, circulaba el rumor de que no había nadie en su entorno que supiera con certeza siquiera el nombre de quién sería el Primer Ministro. El núcleo duro era un binomio: el matrimonio presidencial.
Esta etapa tuvo momentos exasperantes, como mostró una carátula del periódico La Primera, que representa el ala izquierda del humalismo, en la que denunciaban que la derecha había prácticamente secuestrado al Presidente y lo tenía alejado de sus bases. Sin embargo, lo observado en ese momento, más que de una reorientación ideológica, hablaba de un estilo de gobierno que seguramente va a seguir generando conflicto. ¿Y abortando otros? Quizá. Un gobernante introvertido viene con hueso pero también con carne.
Claro que el estilo H parece que no tiene que ver con el plan H después de haber vivido dos periodos liderados por presidentes no necesariamente vinculados al trabajo arduo. Entre un presidente caricaturizado como licencioso y el otro inflado por intereses diversos, Ollanta Humala aparece como austero y chambeador.
Los Kirchner también representaron un enigma durante mucho tiempo en Argentina. Penetrar en su círculo resultaba algo muy complicado. Un presidente introvertido pero eficaz era algo que no le caía nada mal a una Argentina que apenas podía salir de la era Menem, quien se caracterizaba más bien por un estilo payasezco con pretensiones de play boy. Por el contrario, el estilo cerrado y austero de Néstor Kirchner fue parte del tan comentado estilo K.
Más bien, la personalidad de las esposas guarda una cada vez mayor similitud. Nadine, que en la etapa “polo rojo” parecía anhelar ser una Evita moderna, defensora de los descamisados peruanos, ha terminado siendo la silueta de Cristina Kirchner, tan glamorosa y extrovertida. La feria de vestidos que pasan por el despacho de la Primera Dama y sus reveladas ansias presidenciales calzan de manera especial con el perfil de la ex primera dama argentina y actual Presidenta.
Relación áspera con la prensa Se sospecha que la pésima relación de los Kirchner con la gran prensa argentina empezó cuando ésta se dio cuenta de que aquel hombre discreto, de pocas palabras y ceño fruncido, no pensaba replicar las fórmulas y formas que hasta ese momento habían hundido a Argentina en una de sus mayores crisis. Algo muy simpático y loable pero que, de facto, se peleaba con algunos sectores que hasta entonces, y a pesar de la crisis y el desfalco generalizado, no se habían “mojado”.
El diario El Clarín no tardó en declararle la guerra. Un conflicto que fue prolongado y que atravesó las tres gestiones del matrimonio. “Nunca se ha visto en Argentina cómo un periódico pueda ser tan insolente con un presidente”, comenta una activista de derechos humanos, en relación con los titulares de los periódicos sobre Cristina Kirchner. La Presidenta, que tampoco aguanta pulgas, no tardó en enredarse en un caso truculento. Se sospechaba que los hijos de los dueños de El Clarín habían sido en realidad hijos de montoneros adjudicados de manera ilegal al matrimonio. Se trataría de uno de los miles de casos de trata de niños perpetrados por la dictadura argentina a finales de los 70. El asunto está en litigio y no tardará en resolverse, pero la relación con la prensa no. Tanto el Ejecutivo como los grandes medios de comunicación sienten que tienen sangre en el ojo.
Ollanta Humala nunca tuvo un punto de ruptura con la prensa. Es que nunca lo quisieron, y es difícil que se rompa algo que nunca existió. Hablamos de la gran prensa, claro. Desde que emergió como hipótesis de candidatura, encarnó los temores más profundos de la clase empresarial, muy especialmente de los medios de comunicación. La vinculación con Chávez desde el 2006 tenía atada la restricción de la libertad de expresión y la amenaza de cierre de medios que estaba ocurriendo en otros países.
En las últimas elecciones bajó el tono de sus propuestas, y subió con ello la adhesión de algunos actores importantes. Pero la gran prensa se la seguía teniendo jurada. Precisamente uno de los puntos que generó mayor controversia es que en una de las partes de su plan de gobierno tomaba como ejemplo la experiencia argentina respecto de la democratización de los medios de comunicación.
Humala no era su favorito, y toda la antesala de las elecciones avizoraba una relación confrontacional. Sin embargo, la batalla fue tan dura que hizo retroceder al Presidente punto por punto. Los medios de comunicación serán intangibles, dijo, y aludía a la libertad de expresión, pero también a la propiedad de los medios existentes. Sin embargo, los dueños de estos medios aún no están tranquilos. Su aún contenida respiración se debe al debate de las licencias de la televisión digital que un obsequioso ex presidente les donó antes de terminar su mandato.
***
Cuando hablamos de los caminos posibles que tiene ante sí el presidente Humala y hacemos referencia a los transitados por otros países sudamericanos, no nos anima el papel de conejos que dan consejos. Por el contrario: pensamos que cada país y cada modelo, por mejor intención que haya tenido en sus orígenes, traen consigo un cargamento de frustraciones propias y ajenas que lo van contaminando.
Si hemos pensado en Argentina como referencia es por las similitudes en el discurso y en el ideario de los movimientos que lideran la gestión en ambos países. Por supuesto que las diferencias son onerosas, para gracia y desgracia. Ambas son sociedades de mucha explosividad social. Ojalá que el presidente Humala logre avanzar en el proceso de cicatrización de heridas.
Entre el estilo K y el estilo H, una seguidilla de emes va creciendo (mmm). Veremos qué pasa.

miércoles, 7 de septiembre de 2011


Puno y el descontrol total

Transcribo un resumen de la carta de Martha Giraldo, una antigua militante izquierdista de Puno, que fue poco difundida en vísperas de las últimas elecciones presidenciales y que grafica el atraso de la zona aymara y su negativa al desarrollo contemporáneo.


Gastón Acurio afirmó que ser empresario es “un privilegio, un honor y una responsabilidad”; y efectivamente así es, pero en Puno, reconocerse empresario es un acto de estoicismo, porque hay que resistir epítetos como “testaferro, explotador, miserable, vende patria”.
No es casual ni fruto del abandono estatal y/o privado que no haya inversiones productivas en la región (a excepción de algunas mineras y hoteles). No se puede invertir en Puno, no se puede comprar tierras, no se puede instalar industrias porque fracasan frente a la competencia del contrabando, no hay mano de obra calificada, no hay proveedores primarios de calidad y formales. (...) Puno es una zona emisora de gente emprendedora, laboriosa y triunfadora, ¿dónde no hay puneños exitosos sobre todo como comerciantes?
En este panorama, ya desmotivador y preocupante, en el que es frecuente que la emergencia sea por frío, sequía o inundación, se grita a todo pulmón: ¡No a las concesiones mineras, petroleras, hidroeléctricas! ¡No a la presencia de empresarios foráneos! ¡No a las empresas chupa sangre! ¡No al turismo que sólo beneficia a las grandes cadenas chilenas! ¡No a todo!
¿Qué papel juegan los medios? A la radio acceden todos, en el campo y las ciudades. Existe infinidad de emisoras que en muchos de sus programas (en quechua y aymara especialmente) difunden como “noticias” afirmaciones alucinadas; la TV da cabida a dirigentes, líderes, profesionales que sin rigor ni objetividad dan por ciertas dichas afirmaciones y elucubran análisis y teorías de despojo, venta, saqueo, entreguismo de parte de empresarios y funcionarios. Hace 25 años me propuse, por salud mental y tranquilidad espiritual, no escucharlas, pero, desde que vine a Suasi no puedo evitarlas, porque quienes colaboran conmigo las tienen encendidas. No me sorprende el impacto en el alma, corazón y pensamiento de miles de profesionales, comerciantes, contrabandistas, narcotraficantes, etc.
Saben de mi entrañable identificación con Puno, pero desde tiempo, siento que con muchas de sus gentes, menos cosas me unen; respeto las diferencias culturales, pero también creo que hay valores universales como la verdad, el respeto, la tolerancia, la alegría por el éxito ajeno, el cuidado de niños y ancianos, la amistad sincera. El aire está enrarecido y no por la altura, racismo y odio increíbles son lo que he visto y he escuchado en rostros de personas que creía amigas y eso me lacera el alma.

MÁS

Tres parágrafos enviados desde Puno

La República
Por Mirko Lauer

Cito, muy levemente retocados, algunos comentarios escritos y difundidos a mediados de mes, antes de que la sangre llegara al río, que me hace llegar mi amiga Martha Giraldo Alayza sobre la situación en Puno, donde ella vive.
Hay un gran contrabando, de tales volúmenes que se distribuye hasta Arequipa, Lima, Cusco, Madre de Dios, Abancay, que cuenta con soporte logístico de almacenes, camiones, buses, camionetas, talleres de reparación, tiendas de repuestos, seguridad, etc. y del que todos los ciudadanos de Puno nos servimos alegremente en la medida de nuestras necesidades (por ejemplo, licores, galletas, chocolates, sábanas, artefactos, caprichos para el buen comer y vivir); minería informal descontrolada (quebradas amazónicas y al pie de glaciares en Ayapata, Coaza, Sina, Limbani, Phara, Patambuco, San Gabán, Ananea/ Rinconada, solo aquí se calculan  más de 30 mil extractores y que se proveen de explosivos, botas, cascos, mamelucos, gas, combustible, linternas, miles de celulares, vía el contrabando), cocales en expansión en los valles de Sandia, San Juan, San Ignacio, San José, Putina Punko, San Gabán, Ayapata, Coaza, es vox populi que ahora se transforma en cocaína  y se  exporta hacia Bolivia.
Una compleja, desigual y tensa convivencia entre un pequeño sector empresarial formal y una gran masa de hábiles y avezados productores y comerciantes informales, ilegales, a los que el Estado no ve, no siente, no huele.  
Gastón Acurio afirmó en TV que ser empresario era “un privilegio, un honor y una responsabilidad”; y efectivamente así es, pero en Puno, reconocerse empresario es un acto de estoicismo, porque hay que resistir epítetos como “testaferro, explotador, miserable, vendepatria”.  Estos calificativos son endilgados a los mestizos formales, sean locales o venidos de fuera. Los miles de empresarios informales simplemente no son empresarios, son parte del pueblo sufrido y excluido del sistema, aunque movilicen millones de dólares en mercadería ilegal, tengan flotas de buses, camiones, tráilers, maquinaria pesada, usufructúen yacimientos mineros informales, cocales, cafetales, tiendas y mercados, casas de cambio, cientos de tiendas de computadoras y teléfonos, inmensas ferreterías, no solo en Puno, en Arequipa, Tacna, Moquegua, Madre de Dios, Cusco, llegando incluso hasta La Paz, Río, Sao Paulo. Ser quechua o aymara, es garantía de contar con una patente étnica para todo lo permitido, legal pero también y sobre todo, para lo ilegal e informal que se pueda hacer. El normal, tradicional y ancestral intercambio fronterizo, ha devenido en economía paralela que mueve millones, corrompe y ejerce presión a todo nivel, de la misma forma que los grupos mineros informales y cocaleros.
No es casual ni fruto  del abandono estatal y/o privado, que no haya inversiones productivas en la región (excepción de algunas mineras y hoteles), no se puede invertir en Puno, no se puede comprar tierras, no se puede instalar industrias porque fracasan frente a la competencia del contrabando, no hay mano de obra calificada, no hay proveedores primarios de calidad y formales. Siendo la mayor zona productora de fibras y lanas, ni una sola planta que las lave y las industrialice, ¿por qué? Ni una planta de beneficio de carnes, siendo la primera región productora de carne de res y ovino.
En Puno, tanto en el campo como en la ciudad, entre aymaras, quechuas y mestizos, la circulación de rumores y afirmaciones alejadas de la verdad es increíblemente profusa, ni la típica chismografía limeña se puede comparar y solo para que se hagan una idea, unas cuantas perlas: “Toda el agua es propiedad privada de García Pérez, que la vende al mejor postor y que es socio de las empresas que compran”; “El lago Titicaca está vendido a los chilenos”; “Los hoteles Libertador son propiedad de Fujimori y sus socios chilenos”; “Casa Andina, cadena hotelera chilena”; “La isla de Suasi ha sido vendida a los chilenos”; “Desde Suasi se bombea agua al norte de Chile”; “Las empresas mineras pagaron canon solo en la época de Toledo”; “García para incentivar la inversión extranjera, ha exonerado de impuestos, canon  y regalías, a todas las empresas extranjeras”; “Todo el Perú está concesionado y vendido para la explotación minera”; “Las empresas mineras llegan de golpe y porrazo a tomar posesión de las tierras de los campesinos, y los comuneros súbitamente se enteran que no son más dueños de ellas”; “Los canadienses de Santa Ana, nunca realizaron la consulta previa y no lograron la licencia social”.

sábado, 3 de septiembre de 2011


¿Derecha sodomizada?


Fuente Diario 16
Escrito por Juan Carlos Tafur

No deja de sorprender el creciente grado de virulencia e intolerancia que muestra un sector de la derecha peruana. Actúa y sobrerreacciona frente a cualquier atisbo de lo que ella considera una alteración del statu quo con una intensidad que, creemos, no se basa en razones ideológicas (basta escudriñar un poco las argumentaciones respectivas para percatarse que no hay, precisamente, muchas ideas detrás de sus pasiones encendidas).

Las cuotas de racismo, clasismo, homofobia y discriminación general frente a quien piense distinto son tan altas que ameritan un análisis psicológico más que político. Hasta en el plano religioso es sorprendente el crecimiento de las órdenes ultraconservadoras y, lo que es más preocupante, su poco devota agresividad.

Los traumas políticos, sociales y económicos sufridos durante el velascato y el primer gobierno de García –sumados, sin duda, a los pavores del los tiempos del terrorismopodrían ayudar a explicar mejor este fenómeno.

Un sector de la derecha peruana parece haberse sentido víctima de una suerte de “abuso ideológico infantil”, de “sodomía intelectual”, que le ha generado traumas imborrables y que la hacen temer, con genuina preocupación, que el riesgo de una reedición de tales hechos pueda volver a ocurrir. Los que eran jóvenes o niños durante el velascato hoy tienen alrededor de 50 años.

Los que eran jóvenes o niños durante el velascato hoy tienen alrededor de 50 años. Los que lo eran durante el primer aprismo, hoy bordean los 30. Y los “hijos de Sendero” frisan los 20.

Tres generaciones han sido marcadas a sangre y fuego por hechos sin duda fuertes y sobrecogedores, pero que deberían ser superados. Quizás ello explica el grado de virulencia de muchos que se sienten en la necesidad de vengar lo ocurrido y, atrapados en el pasado –como sucede con todo trauma- son incapaces de ver el presente y el futuro con algo más de realismo y sensatez.

Si fuera posible, habría que echar en un diván colectivo al país y ver si se logra liberar de esas ataduras a muchas personas retenidas en una telaraña de odio, venganza, afán justiciero cuya lejanía de la realidad los convierte en agentes opuestos a cualquier cambio.

Si aspiramos a la constitución de una derecha liberal o siquiera más moderna, que acompañe el desarrollo del país sin hacer del capital un fetiche sagrado –la economía no lo es todo, pues-, deberá producirse un efectivo proceso de autoanálisis que logre desterrar la subsistencia de este espacio retrógado en nuestra sociedad. El futuro es promisorio y se necesita para su construcción de la participación, así sea crítica, de todos los sectores ciudadanos. Y la patología derechista conservadora debe ser la primera en ser extirpada para lograr que ello ocurra.

La Columna del Director
03 de septiembre de 2011
Escrito por Juan Carlos Tafur


lunes, 29 de agosto de 2011


Cruzando los límites


Pocos se han puesto a pensar en las consecuencias de una frenética cobertura mediática, que ha convertido la desaparición del joven Ciro Castillo en el cañón del Colca en una novela, de cuya exposición pública los medios intentan obtener cada vez más ventas.

Cada día se sueltan argumentos, supuestas contradicciones y retardados testimonios de testigos y "topos" (rescatistas de origen mexicanos) que hacen más intrincado un desenlace apegado a la realidad. Lo más grave es que se viene alentando un linchamiento público contra una implicada, que pese a haber cometido graves errores por malos consejos de su entorno, no merece ser estigmatizada antes de haberse comprobado, siquiera, si Ciro está vivo o muerto.

En adelante, el papel de la prensa en su cobertura de éste hecho es vital para resguardar honras y evitar que hordas de exaltados se vuelvan en histriónicos protagonistas, tuerzan las investigaciones y torpedeen un final de justicia que esperan los familiares del desaparecido.

Más sobre el tema:
Ese periodismo que juzga y condena- por don Juan Gargurevich

viernes, 19 de agosto de 2011


Sancho en los Cocales

Por Gustavo Gorriti
Fuente Caretas

La gente prefiere que la comparen con el Quijote antes que con Sancho aun en los casos en que cada acto de su vida, en la vigilia y en el sueño, sean un sufragio a la filosofía del señor Panza. Pero el otro día un artículo de homenaje le hizo al fin justicia al exgobernador de la Ínsula Barataria y, a menos que yo haya entendido mal, nuevo responsable de Devida.
El autor del artículo, escrito con afecto y claros conceptos, aunque quizá con menos afinada puntería literaria, fue Hugo Cabieses, flamante viceministro del (Medio) Ambiente y antes de eso conocido sobre todo como un ‘cocólogo’ coherente, con valentía intelectual, coherencia de pensamiento y capacidad polémica.
“Ladran, Sancho…: sobre coca y drogas” fue el título de una apología al nombramiento de Ricardo Soberón como nuevo presidente ejecutivo de Devida.
La nota está, como he dicho, bien escrita y razonada. Cabieses lo hace con rigor y precisión mientras defiende y respalda a Soberón, a quien llama “mi amigo y compañero de mil batallas por cambiar los paradigmas actuales sobre drogas”.

Hacia el final del artículo, empero, el recuerdo de ataques y descalificaciones calumniosos, la alharaca ante su nombramiento llevaron a un emocionado Cabieses a terminar así su nota: “Ladran Sancho Ricardito… señal que avanzamos. Suerte querido amigo y compañero¡!!!”.
Este martes 16 telefoneé a Sancho Ricardito para conversar sobre sus avances y, si quedaba tiempo, sobre los ladridos.
Soberón acababa de terminar, precisamente, una reunión con la embajadora de Estados Unidos, Rose Likins. El nuevo jefe de Devida demostró que aprende rápido el lenguaje burocrático: “Pasamos revista a todos los temas de interés en ambas partes”, me dijo.
Como a esas horas, los equipos de erradicación anticoca del CORAH recibían la orden de suspender su trabajo y replegarse a Tingo María, me imagino que la revista no fue aburrida.
Le pregunté a Soberón sobre el tema de la erradicación forzada de cocales. Su respuesta fue clara y, en mi opinión, razonable.
“Nos afirmamos”, dijo, “en la necesidad de reducir las áreas bajo cultivo… hablamos de reducción, no de erradicación”, añadió.
¿Cómo se reduce sin erradicar? De hecho, hay formas (en el pasado, la interdicción aérea redujo áreas con una velocidad y eficacia que jamás logró la erradicación), pero Soberón se refirió a métodos consensuados de reducción, que incluyan la erradicación bajo ciertos criterios. Por ejemplo, la erradicación de cocales en parques nacionales, cerca de pozas de maceración y la que exceda “el rango aceptable” en cada microcuenca.
“En mi gestión va a haber diálogo”, enfatizó Soberón, “con participación de las organizaciones (cocaleras) y mecanismos distintos al de la pura erradicación”. ¿Cuáles, por ejemplo? “El empadronamiento, registro y catastro de cocaleros y cocales… los cocaleros reconocen la necesidad de reducir”, dijo Soberón.
Yo encuentro que esa posición es racional. Claro que del principio a la aplicación eficaz hay una buena distancia, pero no debería ser difícil entender que la reorientación estratégica de la lucha contra el narcotráfico, luego de décadas de consistente fracaso, es indispensable.
Por eso, el repliegue de los equipos del CORAH no debe significar alarma sino más bien un cauto optimismo. En lugar de seguirle dando cabezazos a la pared, se debe pensar en alternativas más eficaces.
Soberón enfatizó las obvias “fisuras” en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, “en el lavado de dinero, el control de insumos”. Insistió, además, en la necesidad de mantener en su puesto a la aguerrida procuradora antidrogas Sonia Medina, ayudándola a “mejorar su capacidad operativa”.
Pero, si la política general respecto de la coca y cocaleros de un lado, y contra los narcotraficantes del otro, parece estar bien encaminada (aunque es en los detalles de su aplicación donde tendrá éxito o fracasará) globalmente, en otros aspectos estrechamente vinculados (lucha contra el crimen organizado y contra la corrupción), el Gobierno metió la pata.
Justo el día en el que la Dirandro, la Dirección antidrogas de la Policía desbarató una organización internacional de narcotraficantes, capturó 896 kilos de cocaína y detuvo a tres colombianos y un peruano vinculados con ese inmenso cargamento, el Gobierno sacó de la Dirección a su experimentado jefe, el general PNP Carlos Morán y lo reemplazó por un oficial sin experiencia y a quien le queda poco tiempo en el servicio activo: el general Francisco Pasco.
Ese cambio, de singular torpeza, se dio dentro de un proceso general de reasignaciones de comando, en el que no todas las decisiones son malas. Alguna, como por ejemplo el nombramiento del general Eduardo Arteta como nuevo jefe de la VII dirección en Lima Norte, tendrá un impacto positivo en la seguridad ciudadana. Pero aciertos como ese no mejoran las simultáneas y preocupantes necedades.
El general PNP Eusebio Félix Murga, por ejemplo, ha sido nombrado de nuevo como jefe de la Dinincri. Félix era un policía experimentado en la investigación criminal hasta que se le ocurrió incursionar en las pesquisas paranormales. Sus mejores detectives se lanzaron a perseguirpishtacos y capturaron un ridículo monumental. Ahora, no queda claro si Félix se va a rodear de detectives o exorcistas; si añadirá o no subdirecciones de seguimiento de pishtacos, avistamiento de jarjachas y captura de almas en pena.
Pero nada gana en pura torpeza a la remoción de Morán de la Dirandro. ¿Por qué? Porque si bien en la mayoría de los casos, (en seguridad ciudadana, por ejemplo), el saber policial es general, y basta un buen conocimiento global de la disciplina para lograr el éxito a través de su aplicación diligente, honesta y con sentido común; hay unos pocos casos en los que la especialización y un conocimiento profundo del área sí importan, y mucho. Ese es el caso de la lucha contra el crimen organizado en general y el narcotráfico en particular.
Veterano analista del GEIN, Morán ha tenido una participación central en casi todas las investigaciones más importantes contra el narcotráfico, desde los casos contra Fernando Zevallos y los Sánchez Paredes en adelante. Intervino en varios otros , como el de BTR o la captura del espía Víctor Ariza, por ejemplo.
Con esa larga experiencia, Morán, que asumió el mando de la Dirandro este año luego de trabajar por largo tiempo dentro de ella, avanzó estos meses en la integración de múltiples fuentes de inteligencia, para poder procesarlas con rapidez y actuar de inmediato. Por obvio que suene, se trataba de un esfuerzo inédito de integración, en el que la Dirandro jugaba un papel clave.
Ahora, remover al director de orquesta de ese esfuerzo en proceso de despegue, pareciera indicar una vocación por la necedad o un mal escondido deseo de fracaso. Sea como fuere, no huele bien. Nada bien.
Hay otros nombramientos hechos o en proceso de materializarse, de gente vinculada hace poco, por deshonestidad o por soberbia, con casos de evidente corrupción. Debo hacer verificaciones adicionales antes de mencionar nombres, pero espero terminarlas pronto. Adelanto que alguna de la gente que presiona ahora para lograr algunos de los nombramientos más cuestionables, ha circulado en el pasado con la supuesta bandera anticorrupción.
 (Gustavo Gorriti)

Más sobre el tema:

¿Una República cocalera? - por Fritz Du Bois
Alerta Blanca - Caretas