Allí están las famosas corridas de toros (con “toreros” que más parecen pinchadores y matarifes) que se llevan a cabo en cientos de plazas de nuestro país. Una de las más salvajes es la que se “celebra” en Apurímac en donde, en una orgía sádica, los espectadores alcoholizados ven cómo un cóndor adulto picotea la cabeza de un toro (a veces hasta los ojos logra arrancarle).
Claro está, el ave es a propósito amarrado al lomo de la res y el “espectáculo” macabro termina cuando el toro, en un acto de desesperación, aplasta contra el suelo al casi extinguido cóndor, o de lo contrario, cuando el toro bañado en sangre, agotado hasta la muerte y casi ciego se paraliza extenuado como implorando “humanidad” de los humanos.
También, para Semana santa, existen pésimas costumbres de nuestros ancestros que debieran ser desterradas porque nos pintan como una nación sin misericordia con los animales. Principalmente, porque azuzan la parte sádica de nuestra psiquis que todos llevamos adentro pero que, en lugar de reavivarla, deberíamos empeñarnos en suprimirla como costumbre.
Alberto Llanos, conocido periodista ayacuchano que laborara por años en Panamericana Televisión, nos hace esta entrega, con su reconocido lenguaje popular que expresa el sentir y aspiraciones de los nobles y honestos ayacuchanos que buscan el porvenir de su tierra.
El pascua toro, ya murió…por Alberto llanos
Publish at Scribd or explore others: