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domingo, 29 de marzo de 2009


JIMMY WENSJOE recobrando la memoria

Jimmy Roussell Wensjoe Mantilla, 26 años, era un estudiante de ascendencia trujillana que había sido detenido en febrero de 1982 por la policía ayacuchana por sospecha de participar en un sonado ataque a la cárcel de la ciudad. Se hallaba postrado en una cama del Hospital General de Huamanga recuperándose de torturas infringidas en su interrogatorio.

Para su fatalidad, en las siguientes horas se sucedieron varios hechos que lo condujeron a su triste final.

El 28 de febrero de 1982, cuando Sendero Luminoso recién desplegaba su accionar terrorista, un grupo atacó el CRAS de Huamanga pretendiendo liberar a sus camaradas presos pero no consiguieron su objetivo. La policía efectuó una redada y detuvo a varios sospechosos, entre ellos, a Jimmy Wensjoe que paseaba por el centro de la ciudad.

Fuentes de seguridad del Estado filtraron a un sector de la prensa la tesis novelesca que agentes extranjeros del terrorismo se hallaban en Ayacucho dirigiendo atentados.Wensjoe era un hombre que por su descendencia norteamericana era de estatura alta ,piel blanca y cabellos largos y castaños.

Apenas dos días después, el 2 de marzo de 1982, varios grupos de subversivos atacaron al filo de la medianoche las principales estaciones policiales de la capital ayacuchana logrando neutralizarlas, a la vez que propinaban una nueva y demoledora envestida contra la principal cárcel huamangina.

Esa terrorífica noche 254 detenidos presuntamente senderistas lograron fugar. Cayeron muertos en la refriega dos policías y diez atacantes.Fueron liberados del CRAS la mítica Edith Lagos e Hildebrando Pérez Huarancca.Testigos cuentan que los grupos de senderistas se alejaron del centro de la ciudad entonando cánticos revolucionarios que no son otros que viejas canciones de la guerra civil española y la resistencia italiana.


Al amanecer del 3 de marzo de 1982, los jefes policiales de la Guardia Civil, PIP y Guardia Republicana, que habían sido cercados y humillados durante el ataque senderista, reaparecieron en el penal y en medio de la desolación tramaron venganza.

Designaron a un mayor al mando de fuerzas combinadas de las tres instituciones para que efectúen una operación en el hospital de Huamanga contra detenidos convalecientes e indefensos.


En el nosocomio estaban Eucario Najarro Jáuregui y Amílcar Vicente Urbay Ovalle, subversivos heridos en el incidente del 28 de febrero, durante el primer ataque senderista. También en el hospital se hallaban bajo custodia policial y recuperándose de diferentes lesiones otros tres inculpados: Jimmy Roussell Wensjoe Mantilla, Carlos Vidal Alcántara Chávez y Filipina Palomino Pacheco de Cavero.

Tras ingresar abruptamente en el centro médico, un grupo se dirigió a la habitación de Urbay Ovalle, a quien le dispararon cuando se encontraba tendido en su cama. Luego, herido fue sometido a múltiples agresiones antes de ser obligado a abordar el vehículo policial. Otro grupo se encaminó a la sala del hospital, forzando a Wensjoe Mantilla -quien tenía una pierna fracturada- a subir a la camioneta de la PIP. En tanto, Alcántara Chávez fue brutalmente golpeado y, luego, ejecutado arbitrariamente a balazos en el mismo nosocomio. Su cadáver fue llevado al automóvil policial y arrojado a 20 metros del hospital. Jimmy Wensjoe y Amílcar Urbay fueron también ejecutados a balazos y sus cuerpos abandonados a unos 200 metros del hospital, en las inmediaciones de la residencia de la Universidad San Cristóbal de Huamanga.

Otros dos pacientes, entre ellos la mujer, lograron salvarse por diferentes circunstancias. Eucario Najarro fue ahorcado con la cánula del suero y creyéndolo muerto lo abandonaron. Filipina Palomino, salvó su vida escapándose de sus captores y escondiéndose entre las camillas.


Sin duda se trató de una noche infernal y una refriega sangrienta.
El caso fue muy sonado porque Wensjoe, a parte de pertenecer a una familia limeña acomodada y de raíces norteamericanas, era sobrino de un conocido Obispo limeño. Su esposa, Rosa Villarán, una estudiante de periodismo en la Bausate y Meza, gestaba a la hija de Jimmy y luego del asesinato de su compañero se dedicó por entero (hasta hoy) a reclamar justicia.

Micaela,la hija que Jimmy Wensjoe no llegó a conocer,actualmente dicta clases de desarrollo y humanidades en la PUCP y su esposa Rosa Villarán preside la ONG "Para que no se Repita"que pugna desde hace años por esclarecer crímenes de lesa humanidad como el cometido contra su esposo hace 26 años.

Consecuencias
El mismo año del asesinato de Jimmy, luego de 5 meses, falleció su padre don Eduardo Thure Wensjoe desvalido de justicia y harto del desdén gubernamental para esclarecer los luctuosos sucesos.

Años después, en 1986, se condenó al subteniente GR Pedro Rosemberg a 25 años de prisión y se absolvió al capitán PIP Barrera Febres, pese a haber sido denunciado por un juez de primera instancia (expediente 77-82) y ser señalado por testigos como el dirigente del grupo de exterminio.


Lo grave del asunto es que no se ha podido determinar si los efectivos condenados, encabezados por el subteniente GR Rosemberg, cumplieron su condena o si fueron beneficiados por la ley de amnistía de 1992.

Wensjoe se constituye así en una de las principales víctimas civiles de la cruenta guerra que nos desangró por más de una década.Su caso,junto al de las otras 4 víctimas que lo acompañaron en su suerte esa oscura noche de 1982,fue el inicio de una seguidilla de atrocidades con las que las fuerzas de seguridad respondieron a las huestes terroristas durante el gobierno de Fernando Belaunde para luego proseguir con ésta política en los regímenes de Alan García y Fujimori.